Entrenar mucho de vez en cuando
Es mejor entrenar poco frecuentemente que mucho de vez en cuando. Estudios sobre fisiología deportiva concluyen que se necesitan al menos cuatro días a la semana de entrenamiento para obtener beneficios de cara a mejorar el rendimiento. Con un poco de fuerza de voluntad podrás realizar algo de ejercicio físico casi todos los días.
Sólo entrenar tus puntos fuertes
Concentrarte en mejorar en algo en que ya eres bueno está bien, pero mucho mejor es ser completo y carecer de puntos débiles. A la larga serás más rápido. Por eso, si ya subís como “un tiro” ¿Por qué no pensás en dejar de bajar lento? Dedícale tiempo a mejorar tus puntos débiles.
Tratar de recuperar el tiempo
La mayoría tenemos otras tareas a las que enfrentarnos en el día a día y en ocasiones el tiempo se nos viene encima ¡y no hemos entrenado! Si un día no pudiste entrenar, no te excuses ¡no pasa nada! Si te “comiste” un día de fondo o de descanso activo continúa donde lo dejaste.
Olvídalo y déjalo pasar. No trates de encajar esas horas o series que te faltan de golpe en salidas posteriores. Ya tendrás más días en el futuro para hacerlo.
