El clima no estará muy primaveral que digamos, pero como la actitud lo es todo, en este blog nos empacamos en despedir al invierno. ¿Y cómo recibimos a la estación de las flores? ¡Con mucho color, claro!

Esta época es ideal para animarse a incorporar un toque de color en el maquillaje. La mayoría de las mujeres, cosa curiosa, tememos a los tonos encendidos a la hora de maquillarnos, pero nos mandamos sin problemas un delineado negro a las 7 am, cuando no hay tono más rígido y dramático que ése. Misterios de la vida…

Adoptar un toque de color no implica convertirse en una calesita o en la versión femenina de Piñón Fijo: los azules intensos, por ejemplo, van geniales con ojos marrones. Y con un simple trazo de delineador, renuevan el look por completo. Y quien se anima al azul se anima al verde…

El rosa intenso en los párpados también otorga un aire primaveral, y si lo aplicamos únicamente en el párpado superior no hay peligro de excederse. ¿El secreto para esquivar el efecto Barbie? ¡No complementar con rubor y brillo labial en la misma gama! Mejor, un rubor en tono bronceado o durazno y un bálsamo que intensifique apenas el tono natural de los labios…

Hace algunos días asistí a la presentación de la nueva colección primavera-verano de Lancôme y me enamoré de sus delineadores con tonos vibrantes y duración récord (el color parece tatuado en el párpado, pero se desmaquilla con total facilidad) y sus bálsamos labiales technicolor con manteca de karité que gritan ¡primavera!

¿Quién se anima a un toque de color primaveral?