Alejandra Benitez, especialista en creatividad y liderazgo, y coautora con la artista Silke de “¿Testigos o protagonistas? Claves para desarrollar la creatividad?”, derriba algunos mitos sobre los procesos creativos y nos cuenta qué es lo hace falta para poner en marcha la imaginación.

¿Qué es la creatividad?

La creatividad es una fuerza interior, un don que poseemos por ser personas que tenemos el poder de transformar la realidad. La creatividad nos permite mirar las cosas desde distintos ángulos, anticipar sucesos o consecuencias, resolver problemas desde una nueva perspectiva, ejecutar acciones añadiéndole un toque personal. Este potencial está siempre disponible adentro nuestro y nos acerca a lo que soñamos lograr, tanto en la vida cotidiana o la profesional, como en cualquier otro escenario de nuestra existencia. La creatividad es transversal a la vida porque en cada acto del ser humano se abre un espacio para la creación. Aplicar la creatividad permite replantear y resolver de modo original, novedoso, eficiente o divertido situaciones, conflictos, problemas o estados de ánimo negativos.

¿La creatividad se puede adquirir? ¿Cómo?

La creatividad viene dada, por eso cuando hablamos de adquirirla u obtenerla pasamos a mirarla en sus otros significados. Para poder “ser creativo” tenemos que transitar un camino que nos permite realizar cosas nuevas u originales. En este sentido la creatividad es un proceso en el que nos podemos entrenar para recorrerlo. Este don, hecho de imaginación, intuición, fantasía, curiosidad, se puede dinamizar por medio de técnicas que fomentan la aparición de ideas.También se habla de la creatividad contenida en un producto, en una obra. Aquí no sólo se requiere talento y conocimiento sino destreza para su concreción. Todo esto se puede aprender y entrenar.

¿Por qué nos cuesta conectarnos con nuestros talentos?

En principio porque los desconocemos. Crecemos y vivimos rodeados de espejos, personas, sociedades, que nos dicen de qué somos capaces. Y nosotros ¡tendemos a hacerles caso! Hay personas que no cantan porque desde chicos les dicen que desafinan, entonces nunca más probaron cantar. Lo mismo con cualquier expresión artística. Pero hay más. Nos cuesta conectarnos también porque, en algunos casos, no se dieron las circunstancias para que se manifestaran los intereses. Si uno nunca probó tocar la guitarra ¿cómo puede saber si tiene talento?

¿El talento, asegura la creatividad?

El talento no asegura la creatividad aunque, sin duda, la facilita. La creatividad supone agregar la magia personal, las emociones más profundas, los sueños, las pasiones, el propio mensaje… eso es lo que permite el acto creativo. No hay nada que ayude tanto a la creatividad como ser uno mismo.

¿A qué le tememos?

Al juicio del otro. Y a lo que pensamos de nosotros mismos. Hay otras razones un poco más complejas. Una persona puede reconocer que tiene talento para algo, pero lo abruman expectativas muy altas, fijadas por él mismo o por otros. Es como si al tener talento uno tuviera que convertirse en virtuoso. Otros ni siquiera quieren ponerse en el trance de descubrirlo. Son personas de las que se escucha con frecuencia: “a mí dejame como estoy…” No quieren cuestionar prioridades, ni la asignación del tiempo ni pensar en alterar un estilo de vida o una rutina para darle espacio a algo nuevo. También asusta el temor a fracasar.

¿Qué aspectos de la personalidad son claves para incentivar la creatividad?

Ampliaría la pregunta a qué aspectos de la mente es clave desarrollar. Las fuentes de nuestra creatividad son la imaginación, la intuición, la fantasía, la percepción, la memoria, la curiosidad, los sueños, el conocimiento, la experiencia. De modo que todo lo que se pueda ejercitar en ese sentido contribuye a ser más creativo. Volviendo a tu pregunta, los rasgos a desarrollar comprenden entre otros: la actitud de arriesgar, la apertura para incluir lo diferente, la tolerancia al error, la capacidad de aprender de lo que no sale bien o según lo esperado. La disposición al cambio, a explorar lo desconocido, la confianza en uno mismo, en su condición de ser único e irremplazable. Marta Graham decía que cada uno es único y si no hacemos nuestra contribución, el mundo la perderá irremediablemente, porque nadie más puede hacerla por nosotros.

¿La Argentina ofrece oportunidades a los innovadores?

Menos de las deseadas. No por maldad, sino por una visión cortoplacista. Todo para ayer, todo apurado, todo improvisado. Y lo de improvisado lo digo a propósito porque igualamos improvisación con creatividad. Y aunque tiene algo de cierto, al improvisar sólo estamos adoptando la primera idea que se nos ocurre, y no necesariamente la mejor. Buscamos resultados inmediatos. Vivimos en coyunturas conflictivas que prácticamente eliminan la opción de asignar recursos o tiempo suficiente para lograr procesos creativos de calidad. Tenemos un contexto inestable, por lo que la conducta más eficiente es aferrarse a lo que resulta, a lo ya probado, dejando poco margen para la novedad.

¿Quiénes desarrollan más su creatividad, las mujeres o los varones?

No soy muy amante de este tipo de generalizaciones, además en este caso no se trata de género sino de personas y circunstancias. En todo caso, las diferencias fisiológicas y psicológicas resultan en formas distintas de estimular y aplicar la creatividad.

¿Qué tipo de personas son las más creativas?

A veces la vida nos pone en situaciones donde tenemos la posibilidad de poner nuestras propias reglas. O son expuestas a una multiplicidad de estímulos que permiten una familiaridad con lo nuevo o lo diferente.La gente que siente que no tiene nada que perder o que bien vale arriesgar lo que tiene por descubrir algo nuevo, realiza muchos más intentos y logra por lo general mejores resultados. Otro elemento que influye en la disposición a desarrollar la creatividad es el medio social en el que cada uno crece. El mundo con reglas se vuelve seguro, conocido y predecible. Eso para algunos es suficiente. Lo digo en sentido amplio, pensando en situaciones diversas: alguien que se forma en una carrera, profesión o arte y lo aprendido es suficiente. Otros desde el primer día buscan innovar. Cuestionan, pero sobre todo, interrogan. El que hace más preguntas y trabaja para obtener respuestas fuera del territorio de lo conocido es el que tiene más chances de desarrollar su creatividad.

¿Es válida la creación grupal? ¿Puede ayudar a la gente a lanzarse a hacer cosas?

Si. El clima de entusiasmo contagia y anima a la gente menos decidida a dar pasos.El temor se diluye en el número. Además las ideas del otro pueden resultar poderosos disparadores de las propias. Muchas veces se obtienen ideas de mayor calidad porque se seleccionan opciones entre un número mayor, o porque son el resultado de la combinación de conocimientos múltiples. El juego y las situaciones lúdicas como disparadoresl contagian la diversión, la alegría, y la gente se siente más libre para probar algo nuevo.

¿Qué aconsejaría a alguien que quiere desarrollar la creatividad?

En el trabajo que realizo para desarrollar el potencial creativo y de liderazgo (Personal Management) aconsejo darse permiso para reconocer la verdadera dimensión de lo que significa ser persona. Somos más de lo que creemos ser. Cada uno posee un caudal casi ilimitado de posibilidades esperando ser descubiertas. También les diría que dediquen tiempo a conocerse, a probar aquello que les interesa, a darse la oportunidad para descubrir sus aficiones, sueños y talentos. Poner la mirada en el mundo que desearían vivir y hacer que sus decisiones y acciones ayuden a concretarlo.

Creo que para que haya lugar para la creatividad hay que traspasar los límites de lo conocido y animarse a imaginar cómo se puede pensar, hacer, vivir de un modo distinto y más pleno.

Consejos para desarrollar la cretividad

Estar atento al contexto y a las cosas que nos intrigan, atraen nuestra atención y curiosidad.

Hacer cosas nuevas que produzcan una apertura de la mente y del corazón. Probar cosas distintas.

Tratar de descubrir nuevas emociones y de vivir situaciones diferentes. Exponerse a nuevos estímulos.

Trabajar sobre la flexibilidad, los miedos y factores que pueden limitar nuestra decisión a probar algo distinto.

Extender nuestra capacidad de observar para ampliar la percepción de lo que nos rodea o sucede. (ejercicio del Vacío)

Confiar profundamente en quienes somos.

Abandonar las certezas y hacer preguntas

Algunas propuestas concretas

Hacer lo de siempre de un modo diferente: alterar algún horario, sacarse el reloj por unos días, visitar un lugar que realmente no le interesa y empeñarse por encontrar los puntos positivos que otras personas le ven. Describir a las personas sólo por sus cualidades. Describir una crisis y pensar en qué tiene de positivo o cómo se puede aprovechar la situación para que resulte favorable. Asistir a muestras de arte, conciertos y pensar en los procesos creativos de sus creadores e intérpretes. Identificar qué tiene en común con ellos. Mantener diálogos sin utilizar palabras, sólo sonidos…

Ejercicio extraido de “¿Testigos o Protagonistas? Claves para desarrollar la Creatividad”, de Alejandra Benítez y Silke (Editorial El hilo de Ariadna). 

Los contornos del vacío

La siguiente actividad es un ejercicio ideal para practicar en cualquier lugar.

Consiste en observar y descubrir las formas que adopta el vacío encerrado entre

un grupo de objetos o elementos. Se puede realizar a partir de los espacios vacíos

entre ramas de los árboles, entre un grupo de edificios, entre la ropa colgada en

una soga, u otros que ustedes puedan proponer. Se trata de una oportunidad

de entrenar la observación.

Ilustración: Silke