Todos sabemos algunas cosas e ignoramos otras; es una necesidad, pues no podemos dedicarnos a todo, menos en un mundo tan especializado como el actual. Es de lamentar que Beatriz Sarlo haya hecho declaraciones pretendiendo “estar por encima” del panel de 6-7-8, y suponiendo que sus conocimientos en teoría de la cultura le dan vaya a saber qué singular calificación para hablar de política, cuestión en la que nunca ha sido una experta. Esta vez ha mostrado errores flagrantes.
Acaba de escribir un libro sobre Néstor Kirchner y declara (entrevista en Canal 26, el viernes) que no sabe si él tuvo alguna relación militante en su vida. ¿No conoce, por ejemplo, el difundido libro Setentistas –de Amato y Boyanosvsky, Sudamericana, Buenos Aires, 2008, con autores que por cierto son periodistas de la revista opositora Noticias– donde aparece su militancia universitaria en La Plata con fotos incluidas, donde estaban Álvaro o Kunkel? No; no lo conoce, no sabe que los Kirchner fueron apresados a comienzos de 1976 en Río Gallegos, y demás detalles biográficos elementales; 2) No sabe quién es Jaime Baily.
Ese reaccionario y ambiguo personaje es un ícono de la cultura de derechas de Miami –y por lo tanto, debiera conocerlo una analista de la cultura–, pero, además, es un consagrado literato y novelista, y ha participado de algunos sonados escándalos políticos. Sin embargo, Sarlo –que pudo ver el tape en 6-7-8 donde aparece claramente Baily– declaró que él y otro periodista que decían que Evo es “un simio” son “dos cómicos”, que estarían haciendo un sketch. No sólo desconoció a Baily, sino que tampoco entendió nada de la situación que estaba en juego. Apostar a la cultura letrada –como hace Sarlo– y desaprobar la cultura popular y de masas, no bastan para dejar de ignorar cosas. Y a veces muy primarias, como se ha visto.
