Para ser sincera no la había visto nunca, iba pensando en hacer algo con arrope o algo similar y allí me guiñó ella desde la góndola: la melaza. Mucho gusto. La traje a mi casa y nos presentamos, al principio parecía una especie de miel.

Pero cuando empecé a investigar me quedé sorprendida de la cantidad de beneficios que tiene este producto de origen natural.

También la encontré como miel de caña, ya que su textura y su color la hace muy parecida.

 

Ahora, ¿de dónde viene la melaza? Este producto es el resultado de la concentración del jugo de la caña de azúcar, una vez obtenido el mismo se cocina hasta que se evapora el líquido y como resultado, nos regala esta deliciosa jalea especiada y dulce. Se dice que mientras más oscuro sea su color mayor concentración de nutrientes tendrá.

En épocas donde el azúcar está tan demonizada, aparece la melaza como una gran variante para endulzar, tanto infusiones, como cualquier preparación de pastelería.

Además se le adjudican muchas virtudes tales como: combatir la anemia y otorgar energía, fortalecimiento óseo debido a su aporte de calcio y magnesio, ser fuente de manganeso y hierro. Ayuda a mejorar el sueño debido al contenido de vitamina B6. Los altos niveles de cobre en la melaza estimulan la producción de melanina y la repigmentación del cabello, por lo que el consumo de melaza ayuda a detener el proceso de las canas.

Al tener un sabor muy particular y especiado, me parece genial para preparaciones agridulces, o para cualquier bizcochuelo que lleve canela, o jengibre o cardamomo. También para endulzar un té tipo chai.

 

En la degustación:

Melaza de caña.

Aroma: especiado, intenso, a regaliz.

Sabor: dulce, a caramelo quemado, retrogusto amargo.

Textura: espesa y homogénea, a miel, caramelo espeso.

Precio: $45 el pote de 500gr.

¿Lo llevamos a casa?

Sí, sí y sí. Excelente sabor y fuente nutritiva. Ideal para endulzar y de exquisito sabor.