Tomás Machuca diseñó una ingeniosa línea de protección para futbolistas utilizando originalmente plástico destinado a ser basura. Su compromiso con la sostenibilidad ha evolucionado: hoy, su principal materia prima son las tapitas de gaseosas recicladas, demostrando que la innovación y el cuidado del medio ambiente pueden ir de la mano en el deporte.
Invitado en el programa de Mario Pergolini (Un Día Perdido), Tomi dio detalles de cómo inició su emprendimiento.
La idea surgió al encontrar un balde de plástico, dañado y en desuso. Con la confianza en la calidad del material, lo tomó. El proceso fue simple pero ingenioso: lo cortó, le dio forma precisa usando su propia pierna como molde, y finalizó con un toque personal de pintura y diseño. Cuando lo estrenó en la práctica, su invento se convirtió inmediatamente en la sensación entre los demás jugadores.
Entre dudas y miedos, dejó que su idea comenzara a crecer y le pidió ayuda a un amigo para hacer los primeros diseños personalizados que comenzó tímidamente a vender. No imaginó que crearía su propia marca y que eso lo llevaría desde su Rosario natal al predio de la AFA para dejarle sus canilleras a Lautaro Blanco, De Paul, Lo Celso y a Lionel Messi.

Con información de Otro Día Perdido / El Trece TV
