Hasta hace unos años, hubiese sido inimaginable pensar que una modelo de talla XXL protagonizara aviso de una prestigiosa revista deportiva o una campaña de ropa interior. Pero los cánones de belleza están cambiando y ha llegado la hora de que las curvas y las “mujeres reales” se impongan. Pero este nuevo paradigma de la moda, ¿es realmente lo que quieren las consumidoras?

La mayoría de las mujeres entran en la descripción de mujer curvy. Es decir, mujeres que tienen curvas y no son, ni de lejos, como las modelos que se ven en los comerciales TV o avisos publicitarios que nos bombardean cada día. En la actualidad, las marcas parecen darse cuenta que existe un “cambio” y en él, comienza a emplearse mujeres “más cercanas” a sus públicos femeninos. Modelos con arrugas, que se ríen abiertamente con signos de expresión que no son rígidos o que no poseen labios extremadamente hinchados a causa de productos “estéticos” son, en este momento, requeridas cada vez más por importantes marcas.

Recientemente, la reconocida revista Vogue de Italia, apostó a modelos XL para su tapa. La portada mostró a tres sensuales y exuberantes mujeres en una imagen que, plena de glam y misterio, resalta y refuerza la belleza de las curvas femeninas. En Argentina, marcas como Dove y sus mujeres “reales”, VER o María Cher, entre otras, han sido conscientes que ya no es necesario tener una “figura perfecta” o tener un rostro terso para ser una mujer plena.
En el caso de la marca Dove,desde hace ya varios años apuesta a la belleza desde un punto de vista diferente. En lugar de buscar modelos súper flacas y perfectas para sus publicidades, hace castings de mujeres “reales” que quieran participar de la campaña. Así nos encontramos con cuerpos y bellezas como las que caminan diariamente en la calle junto a nosotros.

Esta tendencia de moda, ¿será un tímido asomo a un nuevo modelo de belleza o simple excepción a la regla del 90-60-90?
Mientras que muchos aplauden este tipo de campañas por “incluyentes” otros las consideran demasiado calculadoras y que tras sea fachada se busca sólo un rédito comercial en busca de nuevos mercados de consumidoras.

Además de considerar que esta nueva manera de vender de las firmas es por un simple objetivo de crecimiento económico, en ciertos mercados la tendencia de “mujeres reales”, no ha sido abiertamente aceptada por muchas de sus consumidoras. El verse reflejadas en pares, similares a ellas, a sus realidades, a sus contextos, no ha generado el nivel de aceptación que se pensaba. ¿La razón?, tal vez sea que muchas de ellas no quieren que revistas y avisos les recuerden tan “gráficamente” lo que ellas ya saben: que el tiempo pasa, que sus cuerpos ya no son como a los 20 años, que la cotidianidad y responsabilidades de sus trabajos y familia muchas veces las dejan sin energías, etc.Tal vez muchas de estas mujeres quieren seguir viviendo la “fantasía perfecta” que prometen los soportes publicitarios, sin importar lo lejos o cercanos que los sienten a sus vidas.

¿Ser o no ser un ángel de Victoria’s Secret? ¿Mujeres reales vs. Modelos idílicas? ¿Será esa la posición que como consumidoras deberá elegirse de ahora en más? Más allá de esta disyuntiva, la vida está llena de experiencias increíbles como para vivir obsesionadas por la talla y por las arrugas.
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