La obesidad ha dejado de ser una epidemia para convertirse, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una “pandemia”. Es decir, es una “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región” siendo los niños los más vulnerables.

Nuestra alimentación -cada vez menos saludable-, sumado a el estilo de vida sedentario y otros motivos englobados en el concepto “entorno obesogénico”, explican en gran medida las actuales tasas de obesidad en la infancia.
Los niños con exceso de peso tienen más posibilidades de padecer diversas enfermedades, además que suelen sufrir más rechazo y estigmatización social que los niños con un peso normal.

No menos significativo es que tendrán serias dificultades para disminuir su peso si entran en la edad adulta con obesidad. De ahí la importancia de hacerle frente a tiempo.
Qué mejor que lograr que nuestros niños mantengan un peso adecuado desde pequeños, que tener que salir a buscar la dieta mágica cuando ya somos adultos.
Los pequeños cambios son poderosos, por ello a continuación les damos algunos consejos:
• Servir raciones adecuadas para la edad del niño. Un estudio reciente ha observado que el tamaño de la vajilla influye, como en el adulto, en el volumen de comida ingerido por el menor.
• Tener en el hogar una variedad de hortalizas, frutas y cereales integrales
• Escoger leche y productos lácteos bajos en grasa.
• Promover el consumo de legumbres y frutos secos.
• Retirar de la vista del niño las tentaciones ricas en calorías (lo mejor es no tenerlas en el hogar).y ofrecérselas de vez en cuando.
• Fomentar la actividad física. Para prevenir la obesidad, el mínimo de tiempo diario que deberían dedicar los niños a realizar actividades de intensidad de moderada asciende a 60 minutos.
• La bebida de elección para calmar la sed debe ser el agua. El consumo habitual de jugos y gaseosas está desaconsejado.
• Se debe limitar el consumo de azúcar y amasados.
• Restringir a no más de 2 horas diarias el tiempo que los niños dedican a ver televisión, jugar a videojuegos o a navegar por Internet.
Además de los puntos anteriores, para prevenir la ganancia excesiva de peso, conviene promover las comidas en familia. Esto último no solo previene la obesidad, también ejerce beneficios psicosociales. Todo ello sin olvidar que las escuelas u otros ambientes educativos cercanos al niño pueden prevenir de forma eficaz esta patología.
Lic. María Victoria Forlizzi
Mat.546
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