El sildenafil, principio activo del Viagra.

Un grupo de científicos israelíes identificó un mecanismo biológico que podría cambiar el enfoque de futuros tratamientos contra el cáncer. Una investigación realizada por especialistas del Instituto de Ciencias Weizmann reveló que el sildenafilo, principio activo del Viagra, podría limitar la metástasis al bloquear el suministro de colesterol que las células tumorales necesitan para invadir otros órganos.

El estudio, publicado en julio en la prestigiosa revista científica Cancer Research, mostró además que el efecto se potencia cuando el medicamento se administra junto con estatinas, fármacos utilizados habitualmente para reducir el colesterol.

Aunque los resultados son prometedores, los investigadores aclararon que todavía no significa que el Viagra sea un tratamiento contra el cáncer. Los hallazgos corresponden a investigaciones preclínicas y análisis de datos de pacientes, por lo que ahora será necesario confirmarlos mediante ensayos clínicos.

Cómo actúa el Viagra

La investigación fue liderada por el doctor Yarden Ariav en el laboratorio de la profesora Ayelet Erez, del Instituto Weizmann. También participaron científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, del sistema de salud israelí Clalit Health Services y del Centro Médico Rabin.

Para llegar a las conclusiones, los especialistas trabajaron con modelos de cáncer en ratones, cultivos de células tumorales humanas y el análisis de registros médicos de aproximadamente cinco millones de pacientes recopilados durante dos décadas.

Los experimentos demostraron que el sildenafilo bloquea una enzima llamada fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5), lo que provoca un aumento del GMP cíclico (GMPc), una molécula que termina inmovilizando una proteína encargada de transportar colesterol dentro de las células.

Al quedarse sin ese aporte de colesterol, las células tumorales pierden una sustancia clave para desplazarse hacia otros tejidos y formar metástasis, el proceso responsable de la mayoría de las muertes por cáncer.

“Descubrimos una nueva vía biológica y demostramos cómo puede aprovecharse”, explicó la profesora Ayelet Erez.

El papel de las estatinas en el tratamiento

Los investigadores observaron que las células cancerosas intentaban compensar el bloqueo producido por el sildenafilo fabricando más colesterol por sus propios medios.

Para impedir esa respuesta, incorporaron estatinas, medicamentos ampliamente utilizados para controlar el colesterol.

La combinación de ambos tratamientos permitió bloquear simultáneamente el transporte y la producción de colesterol, reduciendo significativamente la capacidad de las células malignas para propagarse.

Según la Universidad Johns Hopkins, más de 200 millones de personas utilizan estatinas en todo el mundo, lo que convierte a estos medicamentos en una herramienta ampliamente conocida y disponible.

Los datos respaldaron los resultados

Además de los experimentos, los investigadores analizaron la evolución de pacientes oncológicos que habían recibido sildenafilo y estatinas durante los seis meses previos al diagnóstico de cáncer.

Tras ajustar los datos por distintos factores clínicos y epidemiológicos, comprobaron que quienes habían utilizado ambos medicamentos presentaban tasas de supervivencia más altas que otros pacientes.

Los resultados coincidieron con lo observado en los modelos experimentales, especialmente en casos de cáncer de pulmón, colon y próstata, mientras que la mayor parte de las pruebas de laboratorio se realizaron sobre cáncer de mama triple negativo, melanoma y cáncer de pulmón.

El próximo paso

Luego de los resultados obtenidos, el equipo científico ya trabaja en el diseño de un ensayo clínico para evaluar la eficacia del sildenafilo en mujeres con cáncer de mama triple negativo, uno de los tumores más agresivos y difíciles de tratar.

Para la profesora Erez, este será el desafío más importante de la investigación, ya que permitirá comprobar si los beneficios observados en el laboratorio también se reproducen en pacientes.