Con estos días fríos se despertaron mis ganas de salir de compras y renovar mi placard de invierno. ¡Ay, pero qué ilusa! Me acabo de mudar y tengo que ahorrar. Ya invertí bastante para dejar la casa divina, por lo que ahora solo puedo hacer window shopping.
Pero no me pude quedar quieta por mucho, y como decía mamá y otros sabios más, la necesidad es la madre de todas las creaciones. Así que la llamé a mi amiga Ernestina y juntas partimos en busca de materiales para intervenir algunos abrigos de temporadas pasadas y así sentir que algo cambió en mi placard de invierno.
La clave para visitar mercerías es ir por la mañana, que esté fresco, y que una amiga con buen sentido del humor te acompañe.







Fotos por Ignacio Aberg Cobo
