Hace pocos días, Mendoza fue realmente un “Disney cuyano”, y es que las actividades por el Día del Niño, implicaron que no existiera un solo sitio en dónde no abundaran pequeños felices y, sobre todo, ansiosos por vivir cada minuto a pleno de su merecido festejo, junto a padres tratando de cumplir cada deseo.
Pero, ¿son los padres los únicos encargados de brindar este tipo de actividades a sus hijos? ¿Qué sucede con los tíos y su vinculación hacia sus sobrinos?
En este sentido, en la actualidad, muchas mujeres aún no se han convertido en madres, pero como dice el refrán: “Al que Dios no le da hijos le da sobrinos”, este rol es el que -por el momento-, ellas transitan: ¡ser tía!
Así es como numerosas mendocinas, también fueron cómplices de esta vorágine vivida por el Día del Niño que pasó: Minions, hamburguesas con sorpresas, plazas con juegos y compra de ropa, pasaron a formar parte de sus vidas. Y es que ser tía, implica algo más que un lazo familiar.
Es una realidad que en la actualidad, los roles y la manera de vincularse se han modificados, y en este cambio, también el de la tía tal como se la pensaba hasta hace años atrás: mujeres solteronas con escaso glamour cuya única conexión con sus sobrinos consistía en darle un pegajoso beso rojo en la mejilla para después tratarlos con la más absoluta indiferencia.

Lejos de esa imagen de las “solteronas” de antes, hoy se las conoce como PANK “Professional Aunt No Kids” (tías profesionales sin hijos) y ya forman un nuevo target de consumo y una nueva generación de tías solteras muy diferentes.
Las PANK no parecen ser una moda pasajera; a estas alturas son una auténtica legión. Solo en Estados Unidos, 23 millones de mujeres encajan en este perfil. El fenómeno también tiene que ver con el hecho de que las mujeres cada vez posponen más la maternidad. Y muchas de ellas –por elección o no– lo hacen para siempre. Con una media de edad de 36 años, la mitad nunca ha estado casada, tiene trabajos absorbentes, pero también muy bien pagados (35.000 € anules de media) y se gasta unos 350 € al año en los niños que no son suyos –sobrinos e hijos de amigos–, pero que tienen a su alrededor.

Las PANK en Argentina
Una encuesta esbozó el perfil de las PANK en nuestro país, tomando la ciudad de Buenos Aires como muestra: el 72,8% son hermanas de algunos de los padres, pero también hay amigas de la pareja; el 20% participa activamente en la crianza de sus sobrinos, influyendo en las decisiones paternas, y esa dedicación conlleva un gasto económico importante en salidas y regalos.
Ésas son las principales conclusiones de una encuesta del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) entre 1200 mujeres de la Capital y el conurbano. El trabajo describió el perfil de este grupo: participación activa en la crianza de los sobrinos, relaciones marcadas por el amor y la protección, y la expectativa de tener hijos propios en el futuro, que no pierde el 73% de las consultadas.
Lo que hace unos años se conocía como “la tía solterona” hoy tiene otro nombre, modificado por las características de las mujeres en las ciudades grandes. Modernas, creativas y afectuosas con sus sobrinos, las PANK no tienen nada que ver con aquella imagen de una mujer soltera, profesional y sin hijos, que vive sin compromisos emocionales y gasta todos sus ingresos para ella sola. Nada más lejos de ese estereotipo.
El estudio de la UADE, posiblemente el primero que se haya hecho sobre este cada vez más nítido grupo social, entrevistó a mujeres de 25 a 64 años y las segmentó en tres subgrupos: de 25 a 34, de 35 a 44 y de 45 a 64.

“Nuestro objetivo fue dar una imagen psicológica de este grupo, más allá de su comportamiento como consumidores”, señala Alejandra Fuentes Cuiñas, que, junto con Luisina Aldaz, Florencia Pitrelli y Nicolás Castelnuovo, realizó esta investigación durante cinco meses. “De esa manera, podemos afirmar que se trata de mujeres que colaboran y participan en la crianza de hijos ajenos, cumpliendo un rol importante en sus vidas”, detalla el informe.
La participación activa en la vida de los sobrinos depende de la edad y de los vínculos con sus padres. En el informe de la UADE, las respuestas varían según las edades de las PANK. Para las tías más jóvenes (25-35 años), la palabra clave de la relación con sus sobrinos es diversión (81,7%), mientras que las más grandes creen que sus sobrinos las consideran “compinches” (76,7%).

Las formas de relacionarse y los gastos también dependen de la edad. Las tías más jóvenes prefieren actividades al aire libre (78,7%), mientras que las de mayor edad “se inclinan por almuerzos y cenas” (77,9%). El vínculo con los sobrinos puede ser un paso anterior a la maternidad o su sustituto. “Las más jóvenes del segmento demuestran que quieren ser madres en el mediano plazo [82%]”, señala el informe, y agrega que “las tías de entre los 35 y 44 años de edad también expresan su deseo de ser madres [75%], aunque en un plazo menor que tiende a no exceder los dos años“.

En cambio, el tercer grupo, que representa a las tías de mayor edad, expresa que no quieren tener hijos (49%) o no saben si quieren tenerlo (45%). Entre las que quieren ser madres, “un 37,5% espera poder tener un hijo dentro de un año”.
Igual a sus pares estadounidenses, las PANK del área metropolitana de Buenos Aires suelen gastar alrededor de 332 dólares por año en sus sobrinos (en Estados Unidos, son 385 dólares anuales), aunque las cifras varían según la edad. Las más jóvenes gastan menos de 400 pesos por mes (un 80,5% del subgrupo), mientras que las tías más grandes (de 45 a 64 años) gastan entre 400 y 600 pesos mensuales (un 73%). Un 43% de las tías del segundo grupo gasta entre 400 y 600 pesos mensuales, y un 35% entre 200 y 400.
Lejos de esa imagen cero onda de las “solteronas” de antes, hoy se las conoce como “Professional Aunt No Kids” (tías profesionales sin hijos) y ya forman un nuevo target de consumo y una nueva generación de tías solteras .
En cuanto a los regalos de cumpleaños, casi la mitad (un 44%) gasta entre 200 y 400 pesos. Las mujeres mayores de 45 años pueden pagar más de 800 pesos, mientras que los subgrupos de 25 a 44 gastan entre 400 y 600 pesos. Sólo un 6% confesó no haber gastado nada. “Asimismo, el gasto no varía en función de la edad del sobrino”, detalla el informe.
Josefina Kaplan, directora de Research de Mindshare Argentina, explica: “En el país, este segmento es muy chico y las marcas no apuntan a ellos”. Para Kaplan, las PANK son “mujeres urbanas y socialmente el sector va creciendo”, dado que es una tendencia mundial. Sin embargo, la especialista no ve a las PANK como un segmento prioritario para las marcas en este momento.
Las PANKS celebrities
Nadie se atrevería a llamarlas solteronas. Ni a imaginárselas rodeadas de media docena de gatos y llevando una vida solitaria, triste y aburrida. Pero es muy fácil visualizarlas ejerciendo de PANK, tías jóvenes, modernas y divertidas.
Cameron Díaz
Con sus 41 años, sin hijos, soltera y sin planes de boda, la actriz es el paradigma de esta nueva tribu. Con una fortuna personal estimada en 90 millones de dólares, Díaz tiene en quién gastársela. Sus cuatro sobrinos (los hijos de su hermana, Chimene) son su debilidad.

Jennifer Aniston
Aún cuando se casó hace pocas semanas, la “amiga” más aquerida de Hollywood, continúa siendo una verdadera PANK. No tiene sobrinos, pero es la madrina de Coco, la hija de su íntima amiga, Courteney Cox, con la que ejerce este rol: “Coco me llama Nouna. La veo casi todos los fines de semana y se está convirtiendo en una niña adorable. Es dulce, divertida y creativa”, ha explicado sobre la hija de su compañera de reparto en “Friends”.

En síntesis, muchas mendocinas forman parte las PANK, de estas mujeres que deciden no ser madres “por ahora”, y que suelen estar muy contentas con sus logros en distintos ámbitos de la vida, de no tener hijos propios, pero que sí tienen sobrinos o hijos de amigos muy queridos en sus vidas.
El hecho de ser tías no “les pesa” en absoluto. Sea una moda, tendencia o un nuevo target, la realidad es que ser “la tía soltera”, es algo más que un simple rótulo marketinero, implica un lazo de unión con sobrinos, ahijados o con los hijos de sus amigas íntimas. En fin, es un maravilloso regalo de la vida.

