¿Estás al lado de una persona tóxica? Tristemente, a veces, tenemos que compartir nuestra vida con personas que no son de nuestro agrado ya sean familiares, conocidos, compañeros de trabajo o incluso vecinos, así que no nos queda más remedio que ser capaces de lidiar con gente, cuya actitud negativa puede alterar nuestro bienestar e incluso ser capaces de ponernos a prueba.

Ya sea en algunos de estos ámbitos en dónde interactuamos, siempre es posible toparse con lo que se considera una “persona tóxica”.

Una forma de darse cuenta de qué se trata de estos individuos es que la pregunta que uno se plantea siempre después de pasar un rato con estas personas es: ¿Y yo qué necesidad tengo de estar oyendo esto?”.

Se trata de personas que contagian de mal humor, de tristeza, de miedo, de envidia o cualquier otro tipo de emoción negativa que hasta ese momento no se había manifestado en nuestro cuerpo.

Especialistas afirman: “Es igual que un virus: llega, se expande, le hace sentir mal y cuando se aleja, poco a poco, usted recobra su estado natural y, con suerte, lo olvida”.

Puedes reconocer a una persona tóxica por distintos factores, los más comunes son que en forma continua habla de temas negativos, en vez de halagarte por algo, encuentra el punto negro, no acepta en primera instancia una opinión o sugerencia, es hiriente, agresivo, inflexible y se exalta fácilmente si lo contradices y esto es, por supuesto, porque siempre tiene la razón.

¿Cuál es el daño tóxico?

La manera en la que te puede afectar una persona tóxica puede variar de persona a persona, pero con una persona tóxica te sientes ignorado ya que sólo habla de sí misma o lo mal que están los demás y generalmente hay tensión que, si el trato es cotidiano, puede volverse casi un reflejo. Tal vez ni te des cuenta que te pones nerviosa y tensa cuando llega esa persona. Tal vez sientas un alivio cuando se va. Puedes incluso llegar a sentirte mal, muy mal, y al dejar a esta persona te llevas de regalo un dolor de cabeza o estómago quiere decir que estás con una persona tóxica.

Estas personas tóxicas están reflejando el mundo que vive en su interior: negatividad, resentimiento, envidia, celos, crítica, frustración, baja autoestima, inseguridad, necesidad de ser reconocidos, aprobados y ser importantes. Por desgracia lo que consiguen con su actitud es justamente lo contrario. Las personas tienden a alejarse de ellos y ser cautelosos e incluso sentir miedo o muchísima tensión porque la relación se torna difícil muy seguido.

Si estás rodeada de ete tipo de personas tóxicas, ¡no lo permitas! Toma nota de algunos consejos para que puedas evitarlas o, al menos, no dejar que influyan en tu estado anímico.

Ignora de forma sutil

Si estás en plena conversación con alguien que no para de quejarse o comienza a criticar a otras personas de manera desmedida y no quieres escucharlo, contesta con algo positivo o cambia radicalmente de tema con preguntas como por ejemplo, ¿viste la serie de anoche? puede que se quede sorprendido, pero al menos se dará cuenta de que no quieres seguir con su tema de conversación.

Adopta la técnica del ataque directo

Cuando somos conscientes de que estamos frente a una persona tóxica podemos caer en compadecerle e incluso tolerarle o ser paciente con sus comportamientos.

Pero existe una delgada línea que no debemos pasar, y es que en el momento en el que esta persona te falte el respeto o abuse de uno psicológicamente, deberás pararle los pies. Muchas veces hay que plantarles cara a estas personas ya que, al final, suelen ser bastante cobardes.

Según la socióloga estadounidense y terapeuta Karen Sloan“A las personas que hieren tus sentimientos o tratan de hacerlo hay que cerrarles el paso”. Por tanto, no hay que temer al responder hablándoles fuerte o teniendo cuidado de herir sus sentimientos, pues, al fin y al cabo, estas personas no tienen consideración con los tuyos.

Intenta alejarte de ellas

Si te resulta muy complicado de manejar a estas personas y no puedes controlarte, intenta reducir al máximo la interacción con ellas más que para lo estrictamente necesario. Ya que no puedes cambiar la forma en la que se comportan, al menos sí que puedes alejarte.

Y recuerda, evitar a personas tóxicas, no es ganar enemigos, sino poder purificar y sanar los vínculos con los que te rodeas diariamente.