Desde el principio de la humanidad, cuando descubrimos el fuego, empezamos a cocinar. Allí el humo tomó un carácter fundamental. El humo, junto con la salazón es una de las formas de conservación más antiguas que existen. El humo nos remonta a lo primitivo.

Por eso a la mayoría de nosotros es un aroma que nos resulta muy atractivo, sobre todo en nuestro país, donde tenemos tanta tradición de asar a las brasas.

Un producto novedoso que permite otorgarle el sabor ahumado a las comidas de una manera rápida, simple y sana.

Como se logra: “el humo del fuego se concentra y esa nube al volver a hacerla pasar por frío gotea con sabor al ahumado de la madera que se quemó.  Ese es el mecanismo que luego con el tiempo se fue perfeccionando”.

Más allá de su simpleza y fácil utilización, una de las ventajas principales del humo líquido es que se filtra de una manera especial para que se borren todas las impurezas cancerígenas producidas en el ahumado convencional, ya que durante el mismo las comidas se llenan de partículas de carbón.

Sus usos

El humo líquido no tiene indicaciones a seguir y su uso queda a criterio del propio consumidor. Puede usarse al principio de la cocción, mientras se está cocinando o incluso sobre el final.

En general se usa para carnes y pescados, pero también puede incorporarse en quesos untables, fiambres, arroces y mucho más.

Con unas gotas se le puede dar sabor ahumado a pescados, carnes blancas y rojas, estofados, fiambres y vegetales. A la paella, por ejemplo, le da el matiz que le hubiese otorgado una cocción a la leña. Se agrega antes o durante la cocción.

 

Vamos a la degustación:

Humo líquido

Aroma: ahumado

Sabor: muy intenso, concentrado, ahumado.

Textura: liquido.

Precio: $70 el frasquito

¿Lo llevamos a casa?

Si, conceptualmente es muy interesante. Vale la pena tener un frasquito de humo líquido para darle una dimensión nueva a platos de siempre. Divertido como insumo.