¿Sabías que el hipotiroidismo es una enfermedad típicamente femenina? Tal como lo escuchás, es más frecuente en mujeres que en hombres, sobre todo a partir de los cuarenta años. ¿La razón? Se debe a que la tiroides está íntimamente ligada al ciclo reproductivo femenino  y que además, las mujeres son más propensas a las enfermedades autoinmunes, habiendo implicado en el origen de los trastornos de la tiroides un mecanismo autoinmune.

Pero, ¿sabés qué es la glándula tiroides?

La glándula tiroides es un órgano pequeño, con forma de mariposa, ubicado en el cuello, justo delante de la tráquea. Es el controlador maestro del metabolismo y ejerce un papel fundamental en el buen funcionamiento del mismo, produciendo, almacenando y liberando hormonas tiroideas. Estas hormonas son esenciales para el correcto funcionamiento de todos los tejidos y órganos de nuestro cuerpo.

Como verás, la tiroides es una glándula encargada de regular el metabolismo. Cuando esta glándula falla, podemos tener diversas complicaciones. Probablemente el problema de tiroides más común en las mujeres sea el hipotiroidismo: se dice que una de cada once mujeres desarrollará está disfunción, aumentando las posibilidades cuanto más mayor sea en edad. Los grupos de riesgo son: mayores de 65 años, mujeres con diabetes tipo I, artritis reumatoide, anemia, bitiligo, menopausia prematura, mujeres con infertilidad o desregulaciones en las menstruaciones, mujeres con elevado colesterol, depresión.

Hipotiroidismo: la enfermedad silenciosa

Muchos de los síntomas frecuentes del hipotiroidismo son alteraciones comunes a situaciones carenciales, al estrés laboral. De manera que muchas mujeres consideran los síntomas normales dentro de su rutina. Por ejemplo, algunos casos presentan cansancio y falta de energía. Por ello, muchas veces el hipotiroidismo es confundido con otras patologías como fatiga crónica, depresión, ansiedad o estrés, así como con trastornos ginecológicos.

Lo importante de lograr un diagnóstico a tiempo, es que el tratamiento es simple y consiste en la reposición vía oral de la hormona deficitaria.

¿Cómo podés diagnosticarte?

El diagnóstico se hace, desde ya con análisis de sangre midiendo los niveles de las hormonas tiroideas en sangre, pero lo síntomas que se producen puede ser la clave para llegar al diagnóstico.

# La voz se puede volver ronca y se altera la dicción con una forma de hablar levemente más lenta.

# Los párpados están caídos, los ojos y la cara ofrecen un aspecto hinchado y abultado.

# El peso puede modificarse. Las personas suelen aumentar y aparecen trastornos asociados como estreñimiento.

# Al disminuirse el metabolismo puede que algunos pacientes comienzan a sufrir el frío, por lo que constantemente están buscando el calor.

# El pelo puede modificarse, se vuelve más fino y débil. A la vez la piel se torna más escamosa y gruesa.

# El pulso se vuelve más lento, debido a un proceso de disminución del  metabolismo global que se padece.

# En algunos pacientes aparecen problemas cognitivos. Se afecta predominantemente la memoria.

Otros momentos claves de alerta de hipotiroidismo es durante el embarazo y post parto. Como ya vimos, la probabilidad de que se produzca hipotiroidismo aumenta en varios momentos del ciclo reproductivo de la mujer, debido a los cambios metabólicos e inmunológicos que se producen entonces. Veamos algunos para que los tengas en cuenta:

Durante el embarazo la glándula tiroides sufre un fuerte impacto, ya que necesita trabajar hasta un 50% más. Esta situación se produce porque durante las primeras semanas la tiroides de la madre es la única fuente de hormona tiroidea para el feto. En ocasiones, la función tiroidea vuelve a la normalidad tras el parto, pero el diagnóstico y tratamiento del hipotiroidismo durante la gestación es fundamental para garantizar el bienestar tanto de la futura mamá como el desarrollo del bebé.

Durante el embarazo se padecen cambios emocionales y cambios físicos, uno de esos cambios son las alteraciones de los niveles de hormonas tiroideas.

Es necesario tener los requerimientos suficientes de yodo, elemento fundamental para el funcionamiento adecuado de la tiroides, para el desarrollo del embarazo y el desarrollo adecuado del futuro bebé.

Durante el post-parto es muy típico que se produzca la llamada tiroiditis postparto, de causa autoinmune, que puede diagnosticarse pasados dos o tres meses y hasta un año después.

Los trastornos tiroideos, durante y después del embarazo, pueden no ser  percibidos fácilmente debido a los cambios que la gestación y post parto provocan en el organismo.

Además, el riesgo incrementa en caso de existir antecedentes familiares de  hipotiroidismo, en mujeres diagnosticadas de otras enfermedades autoinmunes como algunos tipos de diabetes, esclerosis múltiple o anemia y en personas con Síndrome de Down, Síndrome de Turner o enfermedad bipolar. Asimismo, la probabilidad también aumenta si se cuenta con historial de infertilidad, aborto o parto prematuro.

Lo importante de lograr un diagnóstico a tiempo, es que el tratamiento es simple y consiste en la reposición vía oral de la hormona deficitaria. Por tal motivo, ante la duda es importante que consultes a tu médico.