Un nuevo hallazgo sobre el interior de la Luna permitió conocer con mayor precisión qué ocurre debajo de su superficie y aportó información clave para reconstruir la historia geológica del satélite natural de la Tierra.
La investigación, publicada en la revista Nature, encontró fuertes evidencias de la existencia de un núcleo interno sólido de la Luna, con un radio estimado de 258 kilómetros y una densidad de aproximadamente 7.822 kilogramos por metro cúbico. Los resultados se obtuvieron al combinar restricciones geofísicas, datos geodésicos y modelos termodinámicos.
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El descubrimiento resulta especialmente importante porque la estructura interna de la Luna permite reconstruir cómo evolucionó durante sus primeros miles de millones de años y qué procesos provocaron la desaparición de su antiguo campo magnético.
¿Qué hay en el interior de la Luna?
Lejos de ser un cuerpo completamente homogéneo, la Luna presenta una estructura interna compleja.
Los modelos científicos indican la existencia de un núcleo externo líquido y un núcleo interno sólido. El núcleo interno tendría un radio de aproximadamente 258 kilómetros, con un margen de incertidumbre de 40 kilómetros, y una densidad compatible con un material rico en hierro.
El núcleo ocupa una pequeña fracción del tamaño total de la Luna, cuyo radio es de unos 1.737 kilómetros.
La evidencia sobre el núcleo sólido es especialmente relevante porque durante décadas los científicos debatieron si el interior lunar podía presentar una estructura semejante a la de la Tierra.
Los resultados obtenidos refuerzan la idea de que ambos cuerpos tienen más similitudes internas de las que se pensaba.
Un núcleo que se parece al de la Tierra
Uno de los datos que más llamó la atención de los investigadores es la densidad calculada para el núcleo interno lunar.
El estudio estimó una densidad de 7.822 ± 1.615 kg/m³, un valor compatible con un núcleo compuesto en buena medida por hierro.
Esta característica fortalece la hipótesis de que la Luna posee una estructura metálica interna comparable, aunque mucho más pequeña, con la de la Tierra.
La información resulta posible gracias a la combinación de diferentes tipos de datos. Los investigadores utilizaron restricciones relacionadas con la geofísica y la deformación provocada por las mareas, además de simulaciones termodinámicas.
El misterio del campo magnético lunar
El hallazgo también ayudó a responder otra de las grandes preguntas sobre la evolución de la Luna: ¿por qué desapareció su campo magnético?
Los científicos consideran que la Luna tuvo un campo magnético mucho más intenso durante una etapa temprana de su historia.
La existencia de un núcleo interno sólido aporta nuevas herramientas para reconstruir cómo funcionó ese antiguo sistema. El movimiento y la evolución térmica de las capas profundas pudieron generar las condiciones necesarias para producir corrientes eléctricas y, con ellas, un campo magnético.
A medida que el interior lunar se enfrió y su dinámica interna cambió, ese campo fue perdiendo intensidad hasta desaparecer.
Por eso, conocer la estructura actual del núcleo permite reconstruir procesos que ocurrieron hace miles de millones de años.
El interior lunar
La investigación sobre el núcleo se suma a otros trabajos recientes que están mostrando que la estructura interna de la Luna es todavía más compleja de lo que se creía.
Un estudio publicado en Nature en mayo de 2025, basado en datos de la misión GRAIL de la NASA, encontró evidencias de asimetrías térmicas en el manto lunar entre la cara visible y la cara oculta. Los investigadores estimaron una diferencia térmica de aproximadamente 100 a 200 kelvin en determinadas regiones profundas y vincularon esa anomalía con procesos que ocurrieron hace entre 3.000 y 4.000 millones de años.
Ese trabajo muestra que estudiar el interior de la Luna no consiste solamente en determinar qué materiales hay en su núcleo. También permite comprender cómo se distribuyó el calor, por qué la actividad volcánica fue más intensa en determinadas zonas y cómo evolucionó el satélite.
Un hallazgo que cambió la mirada sobre la Luna
La imagen de la Luna como un cuerpo frío, estático y geológicamente simple quedó cada vez más lejos de la realidad.
Los nuevos estudios muestran un satélite con un núcleo interno sólido, una capa externa líquida y un manto con diferencias estructurales y térmicas.
Cada uno de estos datos ayuda a reconstruir la historia de la Luna y, al mismo tiempo, ofrece información sobre los procesos que dieron forma a los planetas y otros cuerpos del sistema solar.
El gran misterio ahora no es solamente qué hay en el centro de la Luna, sino cómo evolucionó ese interior durante miles de millones de años y qué relación tuvo con la transformación de su superficie, su actividad volcánica y la desaparición de su campo magnético.
