La cita es en el lobby del hotel InterContinental en donde este jueves formará parte como disertante del evento de motivación femenina “7 Reinas”. Puntual y con una cálida sonrisa, una de sus características físicas más llamativas, sale al encuentro con El Sol y de inmediato, solicita realizar la entrevista en el restó del hotel “para aprovechar y comer algo ya que aún no lo hago desde que arribé temprano a Mendoza”, comenta con total naturalidad.

Ella, Gabriela Arias Uriburu, es quien por cerca de 40 minutos regala parte de su historia y de las experiencias que ha podido aprender a lo largo de una vida marcada por duras situaciones que sin duda, hoy la hacen “estar plantada” desde otro lugar.

Cálida, pausada y con una energía de lucha admirable; así es Gabriela Arias Uriburu.

¿Cómo surgió la invitación a participar de  “7 Reinas”?

Surgió de una de las organizadoras a partir de una vivencia personal y muy particular con su hija en la que cada vez que debía tomar alguna decisión, se acordaba de mí y pensaba ‘si ella pudo, yo voy a poder’. Para mí fue muy emocionante que la experiencia de mi accionar como mamá la ayudara y si bien cuando me escribió para pedirme que formara parte del evento no estaba muy convencida, finalmente tomé la decisión…¡ y aquí estoy!

Habitualmente, ¿sos de participar en experiencias motivacionales femeninas?

Este año inauguré más mi participación en eventos de tipo motivacionales, por ejemplo en empresas para dar mensajes en el día de la mujer o en otros en donde buscan una voz femenina que marque liderazgo. Puede parecer extraño ya que si uno piensa en mi historia y de cómo volví del horror o del infierno que no haga más charlas de este tipo, pero este año lo he comenzado a trabajar con más fuerza.

¿Qué presentarás hoy en tu ponencia? ¿Cuáles serán los ejes que plantearás?

Trabajé con la couch Rubby Villarroel y quiero confesar que entré totalmente en pánico (risas). ¡No sabía cómo preparar en tan solo 10 minutos todos mis 20 años de historia! Hoy no me centro en ella ya que la tengo resuelta internamente y externamente, pero sí la busco como movilizadora o como punto de impacto para que la persona o quien me está escuchando sepa que puede transformar su vida y que puede hacer posible la vida… ese es el slogan para mí.

Para 7 Reinas tuve que elegir entre varios temas como los vínculos, la Resiliencia, la transformación, la paz. Ante ellos sinceramente entré en caos y empecé a preguntarme a mí misma, a mi alma, hacia dónde, por dónde, que está necesitando escuchar la mujer mendocina.

Así llegó la premisa con la que voy a desandar mi charla de hoy. Lo importante en este tipo de encuentros, es buscar puntos medulares que te permitan dejar en el corazón del que escucha, la necesidad de otra conciencia, y para esta en especial, buscaré dejar la posibilidad que la mujer se dé cuenta de lo necesario que es el que se despierte a una nueva conciencia de quién es.

¿Y cómo ves a la mujer actual?

La veo no encontrándose, no llevando adelante los valores con los cuales fuimos creadas. Nos dieron una antorcha que es alumbrar…la mujer alumbra, crea hijos, marcos de sostén y contención , que por su sola naturaleza sabe cómo llevarlos adelante. Hoy llamaría a las mujeres a que formen parte de movimientos en la sociedad para explotar todo el recurso interior, sus habilidades, su intensidad y pasión que las identifica. Pero para esto la mujer debe despertar.

¿Estás de acuerdo en hablar de empoderamiento femenino?

Yo no corro esa carrera…el empoderamiento femenino lo busco en mí. No me subo a un empoderamiento cuando aun no estoy ’empoderada en mi misma’. Hacerlo creo que puede provocar que se te caiga toda la estantería.

Veo que la mujer busca todo un empoderamiento afuera que no lo está alcanzando internamente. Yo no puedo pararme ante la vida si yo no decido hacerlo protagónicamente, responsablemente, amando toda mi estructura, mis emociones y mi cuerpo tal cual es.

“Desde chica tengo esta necesidad de crecimiento espiritual”.

En muchas ocasiones has hablado que no crees en la palabra “cambio” pero sí en la “trasformación”. ¿Qué transformación hay de esa Gabriela que sufrió el alejamiento de sus hijos hace ya casi 20 años a la mujer de hoy? ¿En qué te sentís aun identificada y en qué cosas no?

En la base está lo mismo, me reconozco una mujer intensa, apasionada, con mucha fuerza y muy conectada con el alma. Es que desde muy chica tengo esta conexión espiritual de trabajar por el otro y para mí. Siempre me preocupaba la humanidad y mi humanidad y trabajando para el otro me di cuenta que esto aportaba a mi crecimiento.

¿Cómo te parás hoy ante la vida?

Siento que estoy parada con mis 52 años de vuelta con la vida, que lo hago sobre mis propios pies y que mi vida hoy no depende ni de la lucha ni de la historia ni de lo que vayan a hacer mis hijos. Depende exclusivamente de mí, de cómo me paro ante ella, que voy hacer, si voy a disfrutarla y aceptarla tal cual está viniendo.Creo que para una vida fuerte, uno tiene que estar en contacto con su propia fortaleza.

Tu experiencia y la lucha que tuviste que atravesar te llevaron a seguir y no detenerte en el lamentos. En este dejar de sentirte víctima para pasar a ser protagonista, creaste la Fundación Found Child de Niños Unidos por el Mundo, sos autora de cinco libros, conferencista y referente absoluta para miles de personas. ¿La Resiliencia puede decirse que es una de tus características?

Sí, soy una eterna transformadora. Todo me invita a ser una labor interior y transformarmeno me quedé en el papel de víctima. Siempre he buscado ser protagonista.

¿Crees que muchas veces algunas mujeres suelen quedarse en ese papel de víctima?

Creo que sí, y lo hablo desde la víctima que fui y no desde un rol de superioridad. La víctima es el lugar más fácil y en donde uno también acumula violencia. Ubicarte en esta posición tiene que ver con dejar toda la responsabilidad fuera y también es una acción ya que estas decidiendo convertirte en una víctima. Va poniéndote muy abajo el quién sos, entonces en un momento solo te sentís ‘una víctima’.

¿Y cómo se puede salir de esta posición?

Va a pasar algo más difícil y más cruento que te va a llevar a que reacciones. Siempre la vida te va a llamar, no te va a dejar descansar. Yo solía preguntarme ‘¿por qué tengo q atravesar tanto?’.  Algo me estaba pidiendo la vida. Fue allí que comencé a buscar el resolver y reconciliar. Así, la historia de mis hijos me invitó a desarrollar cosas muy nuevas, a crear estrategias que en mi vida jamás pensé que iba a realizar. Fue mi protagonismo el que me llevó a un lugar nuevo y creativo; a colocar un faro en la humanidad.

Invitada a formar parte del evento “7 Reinas”, Gabriela disertará este jueves 4 a las 19 hs en el hotel InterContinental.

El nombre Gabriela Arias Uriburu se hizo conocido hacia finales de la década de 1990, cuando su historia traspasó fronteras y el mundo se hizo eco de su situación: una madre que había llevado la lucha por volver a ver a sus tres hijos a los organismos internacionales, luego que su ex marido -de nacionalidad musulmana-, los había llevado de manera ilegal a Jordania, lugar donde él había nacido.

Pasó cerca de un año sin ver a sus hijos, quienes por ese entonces tenían cinco, tres y un año y ocho meses cuando se los llevaron. Si bien sus hijos crecieron viviendo en Jordania  poco a poco, esta verdadera luchadora logró retomar el vínculo con ellos. A partir de su historia y de su gran lucha, Gabriela creó la fundación FoundChild y se convirtió en una voz especializada en derechos de la infancia.

Desde la fundación FoundChild, ¿cómo trabajas para y por la infancia?

Mi posición no son los padres sino los niños. Mi tarea siempre fue visibilizar al niño y hacer todo un cambio paradigmático para que él dejara de estar en una situación que debería haber sido resuelta en el ámbito marital. A todos los padres que se acercan a nuestra fundación a pedir asesoramiento, antes que nada necesitan hacer un trabajo interior para volver a reconducirse en la historia y de volver a darle a ese chico el estado armónico para que pueda crecer en contacto con ambos padres sin perder el vínculo con ninguno.

La fundación ahora está teniendo una mutación tan grande como la que he tenido yo. Está pasándose al campo de la investigación y del estudio para poder así tratar de ‘entrar’ en contenidos tanto en el Estado, como en el aparato judicial. Creo que el niño sigue siendo esclavo del adulto padre, del adulto Estado, porque todavía este adulto internamente, ve al chico como una propiedad. Desde la fundación vamos a tomar toda esta investigación y empezaremos a comunicar determinados resortes para ver si logramos esta transformación del adulto y así  abrir su corazón para dirigir su mirada y su hacer para y por el niño.

“Tengo un compromiso que no es Argentina, sino a nivel mundial con el niño”.

¿Sentís que el Gobierno tiene una deuda pendiente con respecto a políticas de infancia?

Creo que sí. La política argentina tiene también que pegar un salto en cuestiones relacionadas con la infancia al igual que sucede a nivel mundial. Por ejemplo, no hay un organismo internacional que vele por el niño tomándolo como ‘ciudadano del mundo’, teniendo en cuenta que cada vez hay más cantidad de chicos que nacen de matrimonios multiculturales y de las situaciones que pueden generarse a partir de ello.

En Argentina, sería necesario crear un Ministerio de la Infancia pero que no sea politizado ni respondiera a intereses que no fueran los del niño. Es importante sumar esfuerzos para el chico pueda sentir que en algún lugar de este país no hay grietas y que se están uniendo para un trabajo en común para la infancia.

En una entrevista hace poco hablaste de estar analizando la posibilidad de irte del país, ¿por qué te nació dar esta declaración? ¿Aún sigue esta idea en vos?

Si en algún momento se me presenta la oportunidad de irme lo haría pero no dejando todo mi trabajo que realizo en el país. La razón es que todos los proyectos que he nombrado son a nivel mundial, y si yo no tengo una receptividad que me asegure que Argentina los lleve y que logre que estén en agenda de Estado en todos los encuentros internacionales, tengo que buscar yo misma a los líderes para que los lleven a cabo. Tengo un compromiso que no es Argentina sino a nivel mundial con el niño…tengo solo esta vida para hacerlo y no puedo sentarme a esperar que en mi país se me escuche.

¿Es que sentís que no se te ha escuchado lo suficiente?

Argentina me ha dado mucho; sin embargo desde la política de los Kirschner que esta escucha fue menguado hasta tener que retirarme de la escena. Por momentos me sentí muy sola, pero esa característica que hablamos de ser resiliente, me permitió tomar la consigna e irme a trabajar desde otra forma para no morir.

Gabriela Arias Uriburu junto a María Emilia Castillo, organizadora del evento motivacional femenino “7 Reinas”.

En tus libros has ido reflejando muchas veces tu historia, mencionado hasta que viviste ‘Épocas del infierno’. Sin embargo, cuando uno te escucha, tu discurso dista mucho de hablar de odios y reproches, todo lo contrario. ¿Cómo lograste canalizar tu experiencia a un lenguaje en donde el amor y los vínculos son los protagonistas absolutos?

Estoy convencida que el amor ha sido uno de mis mayores fuerzas ya que lo he visto hacer cosas increíbles ante mí. Es una cosa impresionante que no se ubica en la cabeza sino en el corazón, sin embargo, tenes que hacer un enorme trabajo para abrirlo. Es independiente a tu deseo, a tu linealidad o a tu mente. 

Finalmente, ¿qué busca hoy Gabriela Arias Uriburu?

Busco que la voz no quede en el desierto, sobre todo la de aquellos que no la tienen, y en ese sentido, busco que se escuche la voz del niño como principal protagonista.