Mientras las condiciones políticas y económicas permiten e, incluso, favorecen el desarrollo de la sociedad, la fe en la democracia es mantenida y las falacias de la política se conservan entre límites aceptables. Pero en los períodos de progresiva agudización de las tensiones sociales, cuando los intereses de la clase política divergen con más intensidad, el uso de la falacia como un instrumento de acceso al poder tiende a desgastar más y más la fe del ciudadano en el sistema democrático.

   Es precisamente en estos períodos cuando las “mentiras” del político toman un carácter más osado y odioso, cuando la función de la falacia es salvar el abismo creciente entre los intereses de la elite dirigente que controla el municipio de Capital y los de la amplia mayoría de la población. En ese tono se encuentra el decir y el hacer del intendente electo de Capital,Víctor Fayad, la continuidad de la actual gestión.

    Nos hemos cansado de reclamar, desde las organizaciones de La Favorita, por las obras Promeba mal ejecutadas en nuestros barrios, pero la actual gestión nos dice una y otra vez que el Promeba no es responsabilidad de ellos, sino de la provincia y la nación. Pero, ¡oh!, el candidato Víctor Fayad asegura que si gana la intendencia de Capital continuará y le dará un gran impulso al Promeba. ¿No era que no es responsabilidad del municipio?