El movimiento correcto de tus brazos te ayuda a impulsarte hacia adelante, a ganar velocidad, mantener el equilibrio y gastar menos energía. Te recomendamos evitar los siguientes errores.
Hombros rígidos y tensos: debes evitar todas aquellas conductas que tiendan a la rigidez o tensión. Corré de manera tal que tus hombros vayan relajados y acompañen el movimiento de tus brazos mientras lo hacés.
Si al terminar un entrenamiento, sentís tus hombros muy cansados, seguramente se deba a la innecesaria tensión que has producido en ellos durante todo el entrenamiento. Prestá atención a los detalles.
Codos rígidos: correr con los codos tensos y rígidos, produce la tensión de los bíceps y músculos del antebrazo, generando un mayor gasto energético. Al igual que los hombros, corré con los codos relajados y sin realizar una fuerza innecesaria.
Manos cerradas con fuerza: al igual que los hombros y codos, mientras corres mantené tus manos relajadas, no cerrés con fuerza los puños ni pongás los dedos rígidos.
Podés agarrar un huevo hervido (sin cascara), o una papa hervida durante el entrenamiento. Si al terminar de correr están dañados, será porqué has hecho presión con las manos.
Muñecas: al correr, tus muñecas deben estar relajadas, sin que ello signifique que deban moverse de arriba a abajo sin control. Debés prestar atención a que tu dedo pulgar apunte hacia arriba, y no hacia afuera.
Sin codazos: mientras corrés, el movimiento de tus brazos debe ser paralelo a tu cuerpo, cerca de tu cuerpo y no abiertos como dando codazos a los costados. De esta manera, ahorrarás energía y obtendrás mayor estabilidad.
No exagerés los movimientos de tus brazos: deben sentirse cómodos y no realizar movimientos bruscos ni exagerados.
Al subir los brazos, hacelo hasta la altura de tus pectorales y al descender, tu mano debe rozar tu cintura. Excederte en estos movimientos te significará un desgaste innecesario de energía.
Aunque estés corriendo a máxima velocidad, el movimiento de tus brazos debe ser armonioso y económico, de manera de mantener la estabilidad y evitar el gasto energético innecesario.
