Si alguna vez has comido un arroz negro o una pasta negra seguro que ella anda escondida entre sus ingredientes. La tinta de calamar es el único colorante negro natural que existe para alimentación.

Cuando todavía está en el cuerpo del calamar, él lo utiliza como método de defensa, la gran y conocida cortina de humo. Cuando entra en peligro libera la tinta negra y llenando su cuerpo de agua y expulsándola crea una nube oscura que confunde al depredador, de esta forma se salva el pellejo.

 

El calamar es pariente cercano del pulpo y su cuerpo, es ese tubo que una vez lavado, dará forma y estructura a las adoradas rabas. Ahora bien, ¿de qué está hecha la tinta de calamar? Esta tinta está compuesta de melanina, lo mismo que da color al pelo, a la piel y a los ojos.

 

En la cocina se usa en infinidad de platos de origen europeo, sobre todo en la italiana. Tanto que el producto que se consigue acá se llama “nero di sepia”. La aplicación clásica o la que yo más he visto es en el risotto negro con langostinos. Pero además se utiliza en pastas frescas, disolviendo el contenido en los huevos, en masas, en postres y en cualquier preparación a la que nos interese teñir de negro.

 

En la degustación:

Aroma: a mar, a yodo.

Sabor: neutro, algo salado.

Textura: líquido espeso.

Precio: $57 los dos sobres.

¿Lo llevamos a casa? Para ser un accesorio es tal vez un poco caro, pero es un lujo que podemos darnos de vez en cuando, cuando queremos hacer una cena con aspiraciones de alta cocina. Un almuerzo familiar de domingo donde podemos hacer un arroz negro o una pasta casera teñida.