Desde hace muchos años que la medicina alternativa viene hablando de estos cambios.Podrás decir que es polémico, pero tiene más de 20 libros publicados, una línea de productos naturales llamada “Prama” y lidera el Espacio Depurativo de Villa de Las Rosas. Tuvimos la oportunidad de entrevistarlo y estas son sus respuestas:

RDA: ¿Qué es el ensuciamiento corporal? ¿Qué consecuencias tiene en la salud?
NP: El ensuciamiento es un fenómeno de las últimas décadas, generado por nuestra antinatural forma de alimentarnos y nuestro total olvido del mantenimiento depurativo. El problema comienza cuando los alimentos que ingerimos no están adaptados a nuestra fisiología. Entonces, la digestión de la comida es insuficiente, la flora se desequilibra, se genera putrefacción, inflamación y enlentecimiento del bolo alimenticio.
Esta combinación de factores genera un peligroso incremento de la permeabilidad intestinal, lo cual permite que gran cantidad de macromoléculas alimentarias y bacterianas, atraviesen fácilmente la delgada mucosa intestinal. De ese modo, gran cantidad de sustancias inconvenientes (incluidos huevos de parásitos) se vuelcan rápidamente al flujo sanguíneo, generándose graves problemas ulteriores, como el colapso hepático, las nuevas parasitosis y el “tilde” del sistema inmune.
Es importante lo que concluyó el Dr. Jean Seignalet, luego de 30 años de tratar y remitir casos incurables: cuando los aportes superan las salidas, más o menos tarde podemos esperar una enfermedad; cuando las salidas superan los aportes, el retorno a la normalidad es factible; la eliminación parcial de los desechos genera una mejora; la eliminación total de los desechos genera la remisión completa.
RDA: ¿Cómo revertirlo?
NP: Siempre que hay síntomas, hay ensuciamiento. En todos los casos es importante comenzar un profundo trabajo depurativo, que prevea la limpieza de los órganos colapsados (lavaje intestinal, depuración hepática profunda, limpieza renal), el desparasitado (algo esencial), la depuración de los fluidos (sangre, linfa) y un reposo digestivo (un día a la semana, sólo frutas).
A su vez, debemos identificar los alimentos “ensuciantes” para descartarlos de la dieta, al menos hasta haber superado la crisis. Al mismo tiempo debemos comenzar a utilizar alimentos más genuinos y mejor adaptados a nuestra natural capacidad digestiva (semillas, frutas, hortalizas; lo más crudo posible). La clave es “limpiar y no ensuciar”.
RDA: ¿Hay una edad ideal para cambiar de hábitos?
NP: No. El mejor momento es hoy. Todos estamos expuestos al ensuciamiento y más años pasan, mayor es la densidad. Además, las nuevas generaciones tienen cada vez exposiciones mas prematuras y de mayor intensidad, a causa de hábitos cada vez más alejados de la fisiológica necesidad de nuestros sistemas celular y bacteriano.
RDA: ¿Como hace una persona que tiene un trabajo estresante para poder depurarse?
NP: Tomar consciencia de la degradación a la cual nos estamos sometiendo día a día, por la combinación nefasta de estrés, sedentarismo y alimentación ensuciante. Esto último está profundizado por el efecto “analgésico” y “opiáceo” de nuestros alimentos “estrellas” (harinas, lácteos, azúcares, grasas).
RDA: ¿Cómo entiende Ud. la enfermedad?
NP: En realidad el cuerpo no enferma, sino que pasa del orden al desorden. Así de simple. Cuando hay orden, ni nos acordamos del cuerpo y todo fluye maravillosamente: hay energía, ganas de hacer cosas, creatividad, alegría…Cuando perdemos ese orden y dependiendo de la gravedad del desorden, hablamos de síntomas agudos (gripe), enfermedades crónicas (diabetes) y enfermedades degenerativas (cáncer). Más allá de los rótulos, son simples estadios del desorden biológico. Y si profundizamos, comprendemos que son mecanismos de supervivencia corporal (homeostasis orgánica).
Un ejemplo es la hipertensión. El corazón se ve obligado a bombear con más fuerza, no por capricho o error, sino para compensar el espesamiento sanguíneo (ensuciamiento) y poder garantizar la adecuada irrigación. Sin embargo se la considera una enfermedad y se la medica, en lugar de “limpiar” la sangre.
RDA: ¿Las enfermedades son reversibles?
NP: Claro. Si se comprende la génesis profunda, es sencillo. Frente al agobio que genera la toxemia crónica, el camino del sentido común es “limpiar y no ensuciar”.
RDA: ¿Cuáles son los cambios de hábitos indispensables para mejorar nuestra salud? ¿A qué se refiere con carbonización?
NP: Hay que eliminar los desechos tóxicos acumulados crónicamente (moco colónico en los intestinos, cálculos biliares en el hígado y la vesícula, arenillas y cálculos en los riñones, quistes y encapsulamientos sebáceos, parásitos, etc). A todo ello se suma la obvia grasa corporal excedente, que el organismo utiliza como envoltorio (captura lipógena) de la toxemia circulante y la parasitosis instalada en el interior del organismo con sus respectivos desechos. Y hay que integrar a nuestros hábitos una alimentación fisiológica, que con el poder disolvente de los vegetales crudos, ayuda a eliminar la “carbonización” crónica, que es la citada acumulación de toxemia cotidiana.
RDA: Sugiere Ud. el consumo de una dienta basada en semillas, frutas y verduras crudas. ¿Qué sucede con los cereales que no se pueden consumir crudos y que son gran fuente de nutrientes?
NP: Esto es parte de los mitos que resultan difíciles derribar, a causa del poder adictivo de los cereales (compuestos opioides que los hacen atractivos y muy utilizados por la industrialización). Todos los nutrientes importantes y esenciales para la salud están provistos por frutas, hortalizas y semillas.
Por el contrario, los cereales no aportan nada esencial o que no esté garantizado por nuestros alimentos fisiológicos. Y para colmo, al ser de consumo abundante y cotidiano, crean el ambiente anaerobio (carente de oxígeno) y ácido que promueve el desorden parasitario, glucémico y tóxico. O sea el caldo de cultivo de ensuciamiento crónico. Esto no significa que no se los pueda consumir de vez en cuando.
El problema es volumen, frecuencia y necesidad de resolver las llamadas enfermedades. Si uno no puede tomar todos esos cambios, ¿cuáles serían los fundamentales? Asegurar el orden y regularidad de nuestras evacuaciones (limpieza intestinal), descargar el agobio hepático (dos semanas tomando en ayunas un par de cucharadas de buen aceite de oliva con unas gotas de limón), hacer un jornada por semana a solo frutas crudas, tener actividad física intensa una hora al día y evitar todo lo posible los máximos ensuciantes alimentarios (cereales, lácteos y proteína animal) reservándolos para excepciones sociales.
Si querés escucharlo y aprender más, el día sábado 19 de septiembre brindará un taller en el Le Parc, el mismo ha sido declarado de Interés provincial por el Gobierno de Mendoza.
Consultas e inscripciones:
Indigo Almacén de Ramos Naturales
San Lorenzo 490 de Ciudad. Tel: 261 4201966. Email: contacto@enindigo.com.ar
