Un nuevo hallazgo arqueológico volvió a colocar a Egipto en el centro de la atención mundial. Un equipo de investigadores descubrió 18 tumbas, un sarcófago de granito de 2,5 metros de largo y 24 “lenguas de oro”, amuletos funerarios que podrían aportar información inédita sobre las creencias religiosas y las costumbres de una antigua ciudad que floreció hace casi dos mil años.
Las excavaciones se realizaron en el yacimiento de Marina El Alamein, ubicado sobre la costa del mar Mediterráneo, a unos 100 kilómetros de Alejandría. Durante los trabajos también fueron identificadas once catacumbas excavadas en la roca, con una profundidad cercana a los ocho metros, además de una escultura de yeso parcialmente conservada y numerosos objetos utilizados en ceremonias funerarias.
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Qué son las misteriosas “lenguas de oro”
El hallazgo que más sorprendió a los especialistas fue la aparición de 24 pequeñas piezas de oro colocadas dentro de la boca de varios de los cuerpos enterrados.
Conocidas como “lenguas de oro”, estas láminas eran utilizadas como amuletos durante los períodos helenístico y romano. Según explicó la directora de la misión arqueológica, Eman Abdel-Khaliq, formaban parte de una práctica funeraria ampliamente extendida en esa época y estaban vinculadas a las creencias sobre el tránsito hacia la vida después de la muerte.

Los investigadores consideran que el análisis de estos objetos permitirá conocer con mayor precisión los rituales religiosos y las costumbres de las comunidades que habitaron la región durante varios siglos.

Influencia egipcia, griega y romana
Marina El Alamein es identificada por muchos arqueólogos como la antigua ciudad de Leukaspis, un importante puerto comercial que alcanzó su mayor desarrollo entre los siglos II y IV de nuestra era.
Desde que comenzaron las excavaciones en la década de 1980, el sitio ha proporcionado abundante evidencia de la convivencia entre las culturas egipcia, griega y romana, convirtiéndose en uno de los yacimientos más importantes del Mediterráneo.
En esta nueva campaña también se recuperaron vasijas de cerámica prácticamente intactas, ánforas destinadas al almacenamiento de alimentos y líquidos, lámparas de aceite, platos, recipientes domésticos, altares y piletas de piedra caliza, además de fragmentos arquitectónicos pertenecientes a antiguos mausoleos.
Los especialistas creen que el estudio del sarcófago, los restos humanos y los objetos recuperados permitirá reconstruir aspectos sociales, económicos y religiosos de las poblaciones que vivieron en la región hace casi dos mil años.


