Seguramente alguna vez la descubriste en las películas norteamericanas y no entendías bien de qué se trataba. Yo cada vez que veía como se hacían un sandwich de mantequilla de maní y fruta me quedaba helada. Siempre pensé que sería una de las cosas más feas del mundo.

Después con el tiempo empezaron a decir que era lo que estaba adentro del “Bon o bon”, algo que tampoco era santo de mi devoción. Por lo tanto, ella y yo no estábamos muy destinadas a querernos.

Con el paso de los años, empecé a ver de nuevo su aparición estelar, de la mano de la vida fitness, es decir las personas que entrenan mucho y cuidan su alimentación al máximo, la volvieron a traer a la escena. Allí volvió ella, convertida en alimento saludable, y ahí mas llamó mi atención.

Lo curioso es que hace un tiempo corto se empezó a producir en nuestro país, y por lo menos debe haber unas 4 marcas locales. Curioso, ¿no?

Con todos estos datos la fui a buscar y la traje a casa para vernos y conocer todo de ella.

Investigando descubrí sus características nutricionales que aparentemente son excelentes:

Proporcionar hierro, calcio, resveratrol, y ser fuente de proteínas parecieran ser sus fortalezas, aunque es un producto algo calórico lo defienden a raja tabla sus fanáticos.

En la cocina se puede incorporar en muchas preparaciones:

 

En la parte dulce: en galletitas, budines, muffins, como reemplazo de la manteca de origen animal. Una cucharada en licuados de frutas aporta un shock proteíco.

En salados: como snak con bastoncitos de verduras, en sopas, en sandwiches como reemplazo de la mayonesa o la manteca.

Vamos a la degustación y veremos que pasa:

 

Manteca de maní:

Aroma: a maní concentrado.

Sabor: intenso, muy fuerte, me sabe a eso que amás u odiás. Lo interesante es que no es ni dulce ni salado.

Textura: Cremosa y espesa.

Precio: $50 aproximadamente por 500 gr.

¿Lo llevamos a casa? Si queremos probar cosas nuevas, sabores intensos y exóticos es ua buena opción. Como fuente de proteínas para veganos y personas con mucha actividad física.

 

Si no lo conseguimos podemos hacerla en casa de la siguiente forma:

Licuar el maní hasta que se conviert en pasta, agregar una pizca de sal y azúcar o educlcorante según prefieras. Conservar en la heladera.