Correr adecuadamente implica una dedicación especial, seguí estos tips y verás mejoras inmediatas.
Empezá con trotes cortos y a ritmo suave. De a poco tu organismo te ofrece y te pide más. Por la obsesión de mejorar rápido, muchos intentan correr siempre lo más rápido posible, pero lo único que consiguen es sobrecargarse, agotarse y no asimilar el entrenamiento.
Entrená tres días a la semana. Es necesario un día de descanso entre cada entrenamiento. Descansar es parte del entrenamiento.
Debés ser paciente, la impaciencia provoca cansancio y frustración. La clave es no tener apuro. Las mejoras se obtienen asimilando los entrenamientos. Por ejemplo: si sos principiante, debés tener una buena base de carrera a baja intensidad que prepare tus articulaciones y músculos para un trabajo más intenso.
Hacé estiramientos. Estirá sin rebotes y no hasta sentir dolor, esto te puede causar más lesiones que mejoras. Si no lo haces luego de los entrenamientos, los músculos se quedan ligeramente acortados.
Realizá abdominales después de cada entrenamiento. Es necesario fortalecerlos para equilibrar fuerzas y evitar sobrecargas innecesarias o lesiones.
Un buen desarrollo muscular equilibra la rodilla, la carrera y el tobillo. Este trabajo lo debés hacer con pesas, gomas, con poco peso y muchas repeticiones. Las descompensaciones musculares entre el valgo y el varo de las rodillas, pueden producir lesiones ligamentosas y articulares.

Es fácil dar lugar a lesiones mientras se entrena si la postura no es correcta.
Una postura de la cabeza en leve flexión puede producir, al cabo de varios kilómetros de carrera, una contractura muscular paravertebral cervical.
Cuando los hombros o brazos se mantienen excesivamente elevados, terminan doliendo los músculos trapecios. Lo ideal es correr con hombros relajados.
Correr con el tronco excesivamente flexionado hacia delante, puede producir dolores en la zona lumbar. Es necesario intentar llevarlo recto.
La pelvis y el tronco deben adaptarse a los continuos cambios y grados de inclinación del terreno. Por eso, es de vital importancia realizar periódicamente ejercicios de elasticidad, que flexibilicen la zona de la pelvis.
¡Mejorá tu postura y disfrutá corriendo en la forma correcta!
