Algunos conceptos del discurso del General Perón aceptando la candidatura a presidente de la Nación el 18 de agosto de 1973: “Con palabras dichas a la criolla, como debemos hablar entre nosotros…. Debe estar en claro que, pese a todo, debemos seguir en la tarea de pacificar al país y unir a los argentinos. En estos aspectos todo es relativo, todo es posible y todos pueden tener razón. Pero hay circunstancias que demuestran claramente que todo lo que reluce no es oro, y hay circunstancias que deben ser profundamente analizadas. Se debe poner todas las cartas en la mesa para no convertirnos en una factoría de avariciosos concupiscentes donde todo es en base de trampa, todo es en base de maniobras, donde los intermediarios se quedan con el santo y la limosna, mientras los usuarios y los productores son los que pagan con esfuerzo y con sacrificio –y algunas veces con la ruina– el esfuerzo de su trabajo y de su producción. Es decir que, antes de ponernos a pensar en grandes desarrollos, tenemos que ponernos a pensar en todas estas secuelas de infamias que se han apoderado del cuerpo físico de nuestra Nación. Piensen ustedes que esto es como cuando uno se enferma y está por estirar la pata; no se pone a pensar en las grandezas que puede realizar, sino primero en arreglar su salud. El verdadero problema del país no son las elecciones que se proyectan, sino el de encarar una real tarea de reconstrucción nacional”.