Muchos padres se maravillan y preocupan a la vez al tomar conciencia de cuán rápidos son sus hijos en el manejo de la computadora y la navegación online. A su vez, los especialistas empiezan a hacer sonar la voz de alarma, advirtiendo que dejar a los chicos librados a su suerte en el vasto mundo de internet es un poco como darles un auto y decirles: “Diviértanse, tengan cuidado!”
Todos conocemos los riesgos que se corren cuando los chicos navegan sin control: suben fotos que pueden ser rastreadas, o información que puede usarse en su contra, y el anonimato del medio los expone a entrar con contacto con adultos que se hagan pasar por niños, o compañeros de la escuela que quieren molestarlos. Y por supuesto, pueden encontrarse con sitios inapropiados para su edad o, lisa y llanamente, perder tiempo que podrían estar dedicando a leer, estudiar o jugar cara a cara con sus amigos.
Pero también conocemos de sobra sus virtudes, y el hecho de que nuestros hijos no pueden ser vedados de un instrumento tan vital de su época. Más que oponerse, conviene enseñarles algunas pautas claves para navegar sin peligros. Puede que los padres no sepamos en qué consiste cada nueva “app” (aplicación) o cómo funciona cada programa que sale al mercado, pero sí tenemos el juicio necesario para enseñarles cuáles son los usos apropiados de esta maravillosa tecnología.
Algunas pautas a tener en cuenta:
1. Los padres somos los guías y los maestros de nuestros hijos. La escuela no puede ser la única responsable de enseñarles a manejarse en su vida online. Así también, podemos limitar el privilegio de pasar tiempo online cuando sea necesario, y exigir que nos comuniquen cada aplicación que se bajan, cada cuenta de medios sociales que abren y cada sitio que les gusta visitar. No es necesario ser dictatoriales para hacerlo, basta con preguntar, de buena manera tono: ¿cuál es tu app favorito últimamente?” Es importante que los chicos sepan que en este ámbito, como en todos, están sujetos a la autoridad parental.
2. Es importante enseñarles cuáles son los aspectos de internet que nos preocupan: la pornografía, la violencia, los sitios con discursos racistas y de odio, y pedirles que nos notifiquen de inmediato si se cruzan con algo de esto.
3. Establecé, como regla inviolable, que no deben compartir información personal, acordar encontrarse en persona ni mandar fotos personales a quien conocen sólo a través de internet. Enseñales a responder a mensajes ofensivos o agresivos, y exigiles que te avisen antes de entrar a sitios tarifados.
4. Aprovechá los recursos de control parental que ofrece tu proveedor de internet. Estos estas diseñados para prohibirles el acceso a sitios, foros de chat o servicios de noticias no aptos para chicos. También es posible comprar software especial que bloquea ciertos sitios e impide a los chicos compartir información personal. Otra opción es sacar una cuenta familiar de Itunes (el servicio de Apple para bajarse libros, películas, canciones), de manera de enterarte de todo lo que se bajan los chicos en sus respectivos aparatos.
5. Si tu hijo recibe pornografía por mail, guardá el mensaje y contactá al proveedor de internet de quien lo envía.
6. Estate atenta a cualquier señal de lo que los expertos llaman “cyberbulling”: maltratos, insultos o amenazas de parte de compañeros del colegio, en forma individual o grupal, a través de internet. ¿Qué formas toma? Se suben comentarios denigrantes al Facebook u otros espacios sociales del chico, se envían mails insultantes a terceros en su nombre, o hasta se crea un sitio especial para denostarlo. El riesgo de este tipo de bullying es que no hay padres, maestros u otros adultos presentes para frenarlo, y a veces ni siquiera se enteran. ¿Qué hacer si tu hijo es víctima de este tipo de abuso? Si es un único incidente, convendrá ignorarlo y bloquear al emisor del mensaje. Si el ataque es reiterado o virulento, conviene avisar a la escuela o las autoridades.
7. Disponé períodos de tiempo en que toda la familia “se desenchufa”. Los mails, textos, y otros servicios tienden a crear una compulsión de conectarse y chequearlos cada pocos minutos, y a la larga esto genera ansiedad. Según algunos pediatras, en los chicos puede provocar depresión.
8. Demarcá áreas de la casa libres de aparatos y dispositivos, como el living, o los dormitorios por la noche. Sacá los aparatos de los cuartos para que no se tienten a la hora de irse a la cama.
9. Enseñales a conocer su comunidad online. Es importante que entiendan que ellos no son celebridades con millones de seguidores anónimos. Deben conocer a cada uno de sus “amigos” o sus “seguidores”, sin excepción. Si lo que buscan es incrementar su número de contactos, ayudalos a hacerlo de manera segura, quizás ofreciendo que tus propios amigos los contacten.
No siempre es fácil controlar las actividades de los chicos online, pero es importante aprender a hacerlo para que ellos puedan disfrutar y beneficiarse de las múltiples oportunidades que provee este nuevo universo sin riesgos ni consecuencias.
