Ahora debe llevar férulas en ambas manos y recibir inyecciones de cortisona, mientras está pendiente de ser operada de la cabeza y las manos. Lo peor es que asegura que sigue escribiendo, pero “tan sólo” 2000 al mes, y espera conseguir un iPhone para que la tremenda estupidez ardua labor de escribir casi 100 SMS al día sea menor.