Florencia Fourcade —concertista de castañuelas, bailarina, docente y directora artística de la academia Elina Molina Estrella— vuelve a Nueva York con dos presentaciones de nivel internacional, acompañando a la reconocida concertista española Teresa Laiz, al Coro de Castañuelas de Madrid y a las intérpretes galardonadas en el III Concurso Internacional de Castañuelas Teresa Laiz, realizado en Madrid en febrero de 2025.
Acerca de Florencia
Florencia Fourcade, formada en España bajo la guía de la maestra Teresa Laiz, obtuvo el título en la especialidad de Castañuelas de Concierto y es integrante del Coro de Castañuelas de Madrid.
Ganó el Primer Premio en la categoría Concierto del III Concurso Internacional de Castañuelas (Madrid, 2025), ha actuado en escenarios de Argentina, España y Estados Unidos, como el Carnegie Hall y el Thalia Spanish Theatre y es directora de la Escuela de Danzas Elina Molina Estrella y cofundadora de la Asociación Internacional de Castañuelas CASTAMUSIC.
Su trayectoria combina interpretación, docencia y producción escénica, con una fuerte vocación por difundir el arte de las castañuelas en el mundo.
¿Hay una fecha que refleje la aparición y el uso de las castañuelas?
El origen de las castañuelas se sitúa en la época de los fenicios, quienes, a través del comercio, comienzan a llevarlas a distintos lugares, entre ellos, las tierras alrededor del Mediterráneo, y el país que las adopta como propias es España, en un principio, más que todo, en las danzas tradicionales, en el folclore español. No obstante, dentro de la danza española hay cuatro grandes grupos.
La más antigua fue la danza regional —la danza popular—; las adoptan en las danzas regionales. Hay en el sur, donde la que más se caracteriza es el flamenco. En el norte, por ejemplo, hay todas jotas y cada región de España tiene su danza tradicional. Y ahí es donde están incorporadas las castañuelas; hay distintas maneras de tocarlas: lo más común es colocarlas en el dedo pulgar.
Dentro de danza española tradicional están todas las danzas divididas en cuatro grandes grupos: una de ellas son las danzas regionales, otra es el flamenco, que es la que más se conoce; también están la danza estilizada y la escuela bolera, que tiene como base la danza clásica. Generalmente, se baila con zapatillas de danza clásica, con las faldas por debajo de de la rodilla: tiene mucho de la técnica clásica con el estilo español. Con respecto a las castañuelas, se van incorporando en esas cuatro danzas.
¿De qué material están hechas las castañuelas originales? ¿Madera?
En un principio podían ser de madera, podían ser de conchas de mar. Hay castañuelas de madera, de tela prensada, como las que puedes ver. También hay de fibra.
¿Todas tienen el mismo sonido, me refiero a la afinación, a ese clic?
Depende, porque cada material suena diferente. Tienen distintos timbres. En España hay un montón de artesanos. El lugar donde las adquiero es de una familia que tiene más de 50 años, son tres generaciones de fabricantes de castañuelas. Siempre que voy me traigo uno o dos pares.
¿Y, en el caso de tus alumnas, cómo las consiguen?
Acá, generalmente, las compramos en las tiendas de música. Son más pequeñas, claro.
Las castañuelas son como los zapatos: dependen del tamaño de las manos y de la música que quieras tocar o bailar, se pueden elegir distintos tipos de materiales y eso se va a acomodar mejor a la música.
¿Cómo se te revela el sentimiento por este instrumento, netamente percusivo? ¿A qué edad, cómo fue tu aprendizaje?
Mi mamá es profesora de danzas y, gracias a ella, llegué a este lugar. El origen de mi familia materna es español y, por parte de mi papá, mitad español y mitad francés. La cultura española la traigo desde la familia, siempre me gustó bailar. Mi madre me dijo que yo a los tres años ya me ponía las castañuelas y me salían las carretillas. Además, desde pequeña comencé a tomar clases de danza clásica y de danza española en mi propia academia: yo pertenezco a la tercera generación.
En la academia, desde los cuatro años, las niñas empiezan con las castañuelas. Así como yo comencé. Luego, más o menos a los trece años, conocí el flamenco.
En mi academia se enseñaba danza española, pero no flamenco tradicional, cuando yo era tan chiquita. Ya cuando conocí al maestro Miguel de Mendoza, ahí me di cuenta de que el flamenco era algo que me llevaba a otra dimensión. También ya con las castañuelas, porque la danza española de por sí tiene las castañuelas. Con él aprendí el flamenco tradicional.


En el flamenco hay bulerías, fandangos, sevillanas… ¿todo eso se baila o hay estilos que no?
En realidad, el flamenco está basado en cantes. El cante es lo primero que aparece y el primero es el cante jondo, los más sufridos, los cantes más tristes y más profundos, porque el flamenco nace a través del sufrimiento y de la mezcla de las culturas, justamente, en el sur de España, donde vivían árabes, gitanos, andaluces…
Hay una mezcla de culturas con sufrimiento. Entonces, los primeros cantes, los originarios, son los cante jondos. Hay un artista a quien admiro mucho, Josè Mercè, que es un cantaor gitano. Él siempre dice que el cante jondo que se interpreta hoy no es el mismo que se cantaba en sus inicios.
Las castañuelas de concierto
¿Cómo se incorporan las castañuelas a la música de, por ejemplo, el Barroco?
Las castañuelas están en plena evolución. Es un instrumento de acompañamiento al baile, que es lo que todo el mundo conoce, en las cuatro ramas de la danza española, pero, en los últimos años, las castañuelas se están estudiando como un instrumento de concierto.
He visto que la ejecución de las castañuelas en obras de Antonio Vivaldi o Bach está basada en la repetición de patrones rítmicos u ostinatos, según la métrica de la obra. En tu caso, ¿tu interpretación es intuitiva o hay una especie de partitura?
Depende, porque yo estudio el método de castañuelas de Teresa Laiz, que es mi maestra y concertista de Madrid. Entonces, depende de la obra que toque, muchas veces interpreto obras de ella, sus partituras y, otras veces, composiciones mías. La castañuela de concierto es una técnica más elevada. No es lo mismo tocar para baile que tocar como concierto.

Cuando te refieres a técnicas, ¿hay, por ejemplo, pentagramas con todo eso?
Tenemos bigramas, existió una concertista que falleció hace poquito, que fue quien creó el bigrama de castañuelas, en 1960, era de Barcelona, Emma Maleras. Hace muy poquito que la castañuela de concierto está en plena evolución porque ella es quien crea el bigrama de castañuelas y empieza a escribir todos los toques en el bigrama.
¿Y se colocan figuras: redondas, corcheas…?
Claro, exacto. Todo con los toques, claro, solo que, al ser dos líneas, la línea de arriba es la más aguda, que es la de la mano derecha, y la de abajo es la de la mano izquierda. Y ahí vas colocando todos los toques y ella fue quien lo inicia. A su vez tuvo varios alumnos, entre ellos, José de Udaeta, también de Barcelona, quien fue maestro de mi maestra, Teresa Laiz. Y ella, a través de lo que aprendió con él, crea su propio método, que es el que yo estudio.
¿Se ha expandido por toda la península ese método, se ha internacionalizado?
Ella tiene su escuela, que es internacional, y da clases a todo el mundo, tiene alumnos de Estados Unidos, Japón, Argentina, de todos lados. Es genial porque da clases presenciales en Madrid y, a su vez, tiene una escuela virtual. El año pasado me titulé en su escuela y estoy dando clases. Tengo alumnas de Chile y España. Es muy bueno porque se está expandiendo por todos lados.
La metodología es muy interesante porque se van trabajando obras clásicas, como las de Vivaldi, Bach, Mozart, ademas de canciones populares y tangos argentinos. La castañuela es un instrumento con el que se puede tocar lo que quieras; sucede que todo el mundo las tiene relacionadas con la música española. Yo, por ejemplo, ahora voy a Nueva York y voy a tocar, justamente, de Piazzolla, Libertango, lo toco yo sola. Es una composición que hice yo.
O sea, toda la percusión, esa composición percusiva es tuya.
Es mía, exacto.
Todo arte necesita de una renovación constante para que los jóvenes lo continúen y perpetúen. Edvard Grieg, el compositor noruego, fue resistido por sus padres cuando desafiaba las reglas de la composición de su época. Le pasó también a Stravinsky, con la Consagración de la Primavera; a Astor Piazzolla, quien fue negado por sus padres, que rechazaban la propuesta de él. Paco de Lucía no fue la excepción en el flamenco. ¿Ha habido en el flamenco una evolución estética notable y, por consiguiente, resistencia de los puristas? ¿Hay diferencias entre el cante jondo del Camarón de la Isla y el que se expresaba, digamos, hace 100 años?
Hay resistencia de los puristas cuando ven cosas que no siguen lo tradicional; obviamente, o se enojan o se ofenden.
Y tu estilo de baile, desde que comenzaste, a los ocho años, ¿es muy distinto del que se enseña ahora?
Sí, es más, el cambio principal lo noté al estudiar con Miguel de Mendoza, quien me enseñó el flamenco tradicional. A mí me encantaba porque soy una mujer que me gusta la tradición. Con él estaba feliz porque aprendí el flamenco tradicional y, cuando empecé a viajar a Buenos Aires a tomar clases con otros maestros, vi que el flamenco en esa época era más moderno. Eso me encantó porque dije: “Esto también está espectacular”, porque encontré cosas distintas. Eso fue cuando tenía 18 años, oportunidad en la que viajé por primera vez a Buenos Aires.
¿Y lo que enseñás en tu academia es ese flamenco o una mixtura?
En mi academia enseñamos las cuatro ramas de la danza española. ¿Por qué? Porque, generalmente, es lo que más se conoce, lo que más se trabaja y lo que más se estudia es el flamenco. Pero, sí, por ejemplo, la danza estilizada es espectacular ya que hay mucho para trabajar, y las danzas regionales son espectaculares: la jota aragonesa, las muñeiras, que son las danza tradicional de Galicia, de Asturias. Hay, en cada región, distintas danzas que son muy ricas en cuanto a musicalidad, vestimenta, etcétera, La danza española en general es muy rica. España es uno de los países que tienen más variedad de danzas.
¿Has tenido la oportunidad de ir a Sevilla, Andalucía?
Sí, a las Cuevas del Sacromonte. He tomado clases con las gitanas en las Cuevas.
Eso es muy importante. De Lucía decía que, para conocer conocer el flamenco, se debe vivir en el lugar, las noches, las fiestas… De lo contrario, se puede adquirir una supertécnica pero no se va a transmitir el sentimiento.
Sí, he tenido la oportunidad, gracias a Dios; tengo la bendición de poder ir una o dos veces al año a España. Pertenezco al Coro de Castañuelas de Madrid, donde trabajamos en coro, está todo el grupo; vamos tocando todas con partituras a distintas voces. Y, dependiendo de la obra, muchas veces trabajamos con castañuelas según sectores: más agudas, intermedias. Hacemos distintas preguntas y respuestas con las castañuelas. Es espectacular, aunque no se conoce mucho. Ahora voy a Nueva York como concertista de castañuelas.
¿Quién organiza eso? Una parte es en el Carnegie Hall, verdad?
Sí, es la gente del Carnegie Hall. Mi maestra ya ha ido tres o cuatro veces. El año pasado fuimos también con ella. En esta edición, por haber participado y ganado el concurso, hago un tema sola. También hay una actuación con el coro.
¿Es solamente castañuelas o, por ejemplo hay guitarristas?
Hay otros grupos, nosotros vamos con un pianista y tocamos varios temas, entre ellos, un tango argentino, que interpreto yo. También tocamos música clásica y española.
¿Viajas a Nueva York a una competición?
Sí.
¿Las castañuelas son básicamente para mujeres?
No, no, no. Son para mujeres y hombres, para todo persona que quiera tocarlas, pero somos más nosotras las que estamos ahí, dándole vueltas, ya sea en mis clases de danza o castañuelas. En el coro de castañuelas somos alrededor de 30 y hay dos varones.
Y la castañuela es lo mismo.
¿Cuánto tiempo toma desarrollar maestría en la interpretación de las castañuelas?
Yo me considero una intérprete de castañuelas; tengo 42 años, comencé a los 3 y sigo estudiando. Sé que es para toda la vida. Una de las cosas que he logrado este año con mi academia es que los estudios estén homologados por la fundación de Julio Bocca. Eso es espectacular para mis alumnos, varones y mujeres; tiene muchos beneficios, entre ellos, el estar monitoreados por maestros de la fundación de Julio Bocca durante todo el año; y, al finalizar el año, les entregan un diploma, un certificado. La fundación homologa danza clásica, danza contemporánea y danza española, tiene una red de estudios homologados en toda Latinoamérica y Europa. Creo que nuestra escuela, Elina Molina Estrella, es una de las pocas que también se homologan con danza española.
¿Esta academia es de la familia? ¿Es de la fundación familiar?
Elina Molina Estrella era tía de mi padre, prima hermana de mi abuela paterna. Mi mamá era alumna de Elina Molina Estrella, siguió con su legado y terminó siendo su mano derecha, quien le ayudaba a manejar y administrar la academia cuando ya era mayor. Cuando Elina fallece yo tenía 11 años, así que también tuve la suerte de conocerla y conocer un montón de cosas de ella. En ese momento es cuando mi mamá hereda la academia. O sea: por los dos lados viene. Por parte de mi padre, sí, sanguíneamente, y por parte de mi madre, por cuestión de afinidad, cariño y todo eso.


Presentación en Nueva York
Florencia Fourcade —quien obtuvo el primer premio en la categoría de Concierto— participará en las siguientes fechas:
—Domingo 29 de junio
Lugar: Thalia Spanish Theatre, una sala de tradición iberoamericana ubicada en Queens, donde compartirá escenario con Teresa Laiz, Nora Muñoz e Isabel Alarcón.
—Lunes 30 de junio
Lugar: Weill Recital Hall del Carnegie Hall, como parte de la Laureate Gala, evento que reúne a músicos y artistas reconocidos internacionalmente.
El repertorio incluye obras emblemáticas como Asturias, Libertango, La Cumparsita, Mantilla de Feria y obras de Johannes Brahms y Antonio Vivaldi, entre otras piezas que conjugan la fuerza de la música clásica, el espíritu español y la raíz latinoamericana, interpretadas con castañuelas de concierto en una puesta escénica innovadora.
Estas presentaciones consolidan la proyección internacional de Florencia Fourcade como referente argentina de las castañuelas de concierto, en un circuito artístico de excelencia.
