Del 6 al 28 de julio, de miércoles a domingo, de 14 a 20, podrá visitarse y recorrerse “La escultura de los sueños”, obra de Marta Minujín, que se inaugurará en Buenos Aires este sábado, a las 13, en la explanada del Centro Cultural Néstor Kirchner.

Se trata de una escultura inflable de 16 piezas y más de 9 metros de altura, de colores vibrantes, que puede ser recorrida por fuera y también en su interior. Es la primera obra pública de esta activista del arte y vanguardista argentina de 81 años, con 60 de trayectoria como artista, que se expuso en New York en noviembre del 2023.

“Tenés que entrar, cerrar los ojos, escuchar los pájaros y tocar las suaves paredes coloridas”, expresó en esa ocasión, Marta Minujín en perfecto inglés.

Según Rebecca Shayking, curadora de The Jewish Museum de New York: “Con su arte, ella quiere reunir a la gente, hacer tambalear viejas estructuras y conceptos estáticos del arte. Dar a la gente una fuente de placer, diversión y espontaneidad. La idea es entrar a la escultura y susurrar tus sueños y deseos y tal vez el arte te sorprende con algo a cambio”.

YouTube video

Sobre la artista

Nació en Avellaneda, Buenos Aires en 1943. Es considerada la diosa del arte pop. Vivió en la bohemia parisina, triunfó en Nueva York e hizo sus happenings en las capitales más importantes del mundo.

A los diez años de vida, Marta Minujín tuvo la revelación de que era una artista plástica, quitando las migas de los panes para que sus compañeros de clase se sorprendieran durante las meriendas.

En 1961, ganó la beca del Fondo Nacional de las Artes y se instaló en París, en un galpón sin baño ni calefacción, pero en el que entraban muchas cajas de cartón y colchones, sus sellos artísticos. Durante 17 años se presentó a cuánta beca pudo y las ganó todas: la beca Di Tella, la Guggenheim y la Rockefeller. Iba de París a Nueva York, donde los happenings de su gran amigo Alberto Greco, la tenían desvelada. En ese mundo se dio cuenta que tenía que desaprender lo aprendido.

Sus primeras instalaciones Eróticos en Technicolor y ¡Revuélquese y viva! (1964), La Menesunda (en 1965, en colaboración con Rubén Santantonín); El Batacazo (1965) incitaban al público a involucrarse en la obra y cuestionar los parámetros sobre lo que podía o no ser arte. Fue una pionera en sus experimentaciones tecnológicas, a cada nueva instalación o performance le agregaba mayor sofisticación.

En los 70, se dedicó a la creación de un cuerpo de obras que representaron la caída de los mitos universales y nacionales. Bajo el lema “Arte para descolocarte”, en 1979, montó un obelisco de 30 metros de alto recubierto por 30.000 panes dulces, que el público que pasaba por la 9 de Julio podía llevarse. El Partenón de Libros Prohibidos (1983) fue su “monumento a la democracia”, en que recreó el Partenón griego en la avenida 9 de Julio entre Santa Fe y Marcelo T. de Alvear, y lo cubrió 20.000 libros que estuvieron prohibidos durante la última dictadura cívico militar. En el 2017, Minujín fue invitada a participar con esta obra del gran evento de arte internacional Documenta, de Kassel (Alemania). Ese año, el Partenón se reeditó en la plaza en la que se quemaron unos dos mil libros considerados “degenerados” por los nazis.

Otra de sus obras emblemáticas, su foto-performance El pago de la Deuda Externa, en 1985, junto a Andy Warhol, ícono del pop art y amigo de Marta, muestra cómo ella le paga a él la deuda externa argentina con choclos, por considerar que el maíz es el oro latinoamericano.

Con más de 60 años de trayectoria artística, ha sido distinguida con numerosos premios. Premios Konex (1982, 1992, 2002, 2012 y 2022, este último Konex de Brillante en Arte en el Espacio Público). En el 2016, fue la primera argentina en obtener el Premio Velázquez (España). En el 2018 l dieron el Premio Americas Society en Nueva York.