Lamoladora surgió en 2016 como un proyecto que iba más allá de la música. La idea principal no era solo tocar, sino crear una experiencia donde el tambor y la percusión fueran el centro de una celebración colectiva. Desde ese momento, el grupo genera una gran convocatoria en cada una de sus presentaciones. El 12 de septiembre, a las 20.30, con Rodrigo Casavalle y DJ R3zma como invitados de lujo, volverán a subir a escena en el Espacio Julio Le Parc.
Ernesto Pérez Matta, percusionista, productor y uno de los líderes de esta propuesta, dio detalles en diálogo con el Sol sobre la evolución de la banda y lo que significa la Fiesta Moladora, un evento que trasciende lo convencional.
Actualmente, el ensamble está conformada por Gonzalo Gorordo (zurdos y dirección); Matías Gorordo (tumbadoras y dirección); Ernesto Perez Matta (tambores chico y dirección); Matias Garcia (tambor piano, accesorios y dirección); Yair Cáceres (accesorios y dirección); Santiago Servera (accesorios, tumbadoras, djembe); Mauro Regules (djembe y dirección); Franco Rumiz (djembe); Pablo Quiroga (Zurdos y accesorios); Florencia Vazquez (accesorios, tambor chico y dirección); Silvina Ormeño (tambor chico, tambor piano) y Rodrigo Botacaulli (bajo eléctrico).
Un origen basado en el tambor
“Lamoladora nace como una excusa para reunirnos alrededor del tambor”, explicó Pérez Matta, quien señaló que la premisa inicial fue clara: retomar la matriz ancestral de la percusión para propiciar una fiesta, un espacio de encuentro con el público.
Para Ernesto, cada show es una especie de ceremonia donde la música en vivo se convierte en una celebración colectiva. “Buscamos reeditar esa ceremonia del tambor vivo, siempre al servicio del encuentro”, señaló.
Percusión con señas: un lenguaje en constante evolución
Uno de los aspectos más atractivos de Lamoladora es la forma en que dirigen la música a través de señas, un método que les permite componer e improvisar en tiempo real.
“Adoptamos la matriz del lenguaje de señas que creó Santiago Vázquez para La Bomba de Tiempo y lo fuimos adaptando a nuestras necesidades”, comenta Pérez Matta. Este sistema no solo es una herramienta de dirección musical, sino que también le da al espectáculo una dinámica visual única.
Cada integrante aporta su estilo al momento de dirigir. “Es como en cualquier lenguaje: cada uno deja su impronta según su universo sonoro, sus búsquedas estéticas. Pero también recibimos la energía del público, y eso muchas veces atraviesa nuestras formas individuales”, añadió.
El bajo: una pieza clave en la conexión rítmica
Aunque la percusión es el corazón de Lamoladora, el bajo es el único instrumento melódico constante en la banda, que está en las manos de Rodrigo Botacaulli.
“El bajo tiene esa capacidad de amalgamar el mundo rítmico con el armónico. Es una pieza esencial en nuestra orquestación, pero hemos experimentado con otros instrumentos en colaboraciones”, mencionó Ernesto.
En varias fiestas han compartido escenario con guitarristas, secciones de vientos y otros artistas, lo que enriquece la propuesta sonora del grupo.

El poder del encuentro
La Fiesta Moladora ha ido creciendo en popularidad, y Pérez Matta afirmó que tiene una teoría sobre por qué cada vez más personas se suman a esta celebración.
“Es una necesidad encontrarnos y celebrar. Vivimos en tiempos de digitalización y aislamiento, y estos espacios nos permiten reconectar con lo colectivo, con el otro. Creo que esa es la clave de por qué nuestra propuesta atrae tanto”, reflexionó.
Lo que viene: más fiestas y colaboraciones
En cuanto a las próximas presentaciones, Lamoladora tiene planeada una edición especial en octubre en el Espacio Le Parc, donde cerrarán el año con una fiesta más grande en noviembre. Además, Ernesto destacó la importancia de las colaboraciones en sus shows, ya que enriquecen la experiencia única de cada evento.
En su próximo show, del 12 de septiembre, contarán con la presencia del humorista Rodrigo Casavalle, quien traerá su talento y su particular visión al escenario. La fiesta continuará con el DJ set de Martín Resmazud, lo que garantiza una noche de música y diversión sin pausas.
“Lo que pasa en las fiestas de La Moladora es irrepetible”, enfatizó Ernesto. La combinación de improvisación, música en vivo y la interacción con invitados de diversas disciplinas hacen de cada show una experiencia única.
