Llega la propuesta de lectura de cuentos mendocinos de esta semana. Nos interesa sugerir textos que se escriben en Mendoza, un lugar que desborda de grandes autores, algunos reconocidos y de gran trayectoria; otros, aún inéditos. Les acercamos historias cautivantes, páginas que merecen encontrarse con los lectores. En nuestra provincia, sin dudas, cada vez se escribe más y muy bien.

Mediante estas publicaciones periódicas de creaciones de autores locales articulamos una invitación a disfrutar de los relatos que surgen de este sol, de este paisaje, y por cierto nos reflejan y nos definen como comunidad. Se necesitan muchos más espacios de difusión de nuestras letras. Divulgar y celebrar la literatura de Mendoza es valorar nuestra cultura.

En esta ocasión, los tres microrrelatos de Juan Manuel Montes nos ofrecen una mirada sensible, abrevada en poesía y ternura, que se ocupa de los pequeños grandes detalles, esos que constituyen lo más importante de la existencia.

Acerca del autor

Juan Manuel Montes es profesor de Lengua y Literatura (UNCuyo); especialista en Escritura y Literatura (INFoD); diplomado en corrección de texto: ortográfico y de estilo (UNCuyo); diplomado en Escritura Creativa (UNTREF) y maestrando en Literatura infantil y juvenil (UNSAM). Ha publicado La soledad de los héroes (2008), Relatos desde Liliput (2012), Márgenes de la microficción (2018), Manojo de palabras (2018), Abrevedero (2019) Modo Flash (2020) y Hasta siempre, hasta recién (2024). Es director de la colección #breves de la Editorial Quipu.

Ganó en dos ocasiones el Certamen literario Vendimia, en la categoría Infantil y Juvenil, en 2018 y 2023. Sus textos aparecen en diversas antologías de Argentina, Chile, Perú, España y México.

Los microrrelatos del autor que compartimos son inéditos, excepto por “El beso“, que fue publicado en el libro Modo Flash (Quipu, 2020).

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Luna creciente

Un niño se enamoró de la luna, de su sonrisa y de su cara redonda. El niño, antes de dormirse, siempre abre la ventana de su habitación para verla viajar entre las estrellas. Desde que su mamá subió al cielo, el niño duerme con gotas de tristeza en sus ojos. Pero, sin que nadie lo sepa, todas las noches la luna baja con sus pies traslúcidos a la habitación del niño. Camina hasta la cama y lo arropa con las colchas. Antes de volver al espacio, ella siempre le da un beso en la frente al niño dormido y se lleva todas las lágrimas para acomodarlas como estrellas en el cielo.

Por las mañanas, el niño, cada vez despierta más feliz.

Reinicio del sistema

Es fácil imaginar que una larva crea un capullo a su alrededor, luego descansa durante más de catorce días y al final renace como una espléndida mariposa. Lo que nadie imagina es lo que le sucede a la larva, puertas adentro. Ella debe segregar una enorme cantidad de mucosa y transformarse internamente. Al final destruye la seguridad de su crisálida y sale nuevamente al mundo con la certeza de saber que pueden volver a hacerle daño.

Sí, meditaré, regresaré a terapia, al gimnasio, haré más cosas por mí misma y al final volveré a salir con ustedes. Pero ahora no, ahora necesito seguir llorando. 

El beso

Hay un cuadro que se llama El beso, fue pintado por Gustav Klimt hace muchos años y la verdad no sabía muy bien qué me gustaba de ese cuadro, hasta hoy.

En el centro de la imagen hay un hombre, su cuerpo está formado por rectángulos negros y dorados. Con sus enormes manos sostiene delicadamente la cara encendida de una mujer. Ella está acurrucada en él como un canario florecido, mientras él le besa la mejilla, muy suave, como si soplara espuma.

Y la verdad es que nunca entendí por qué el cuadro tenía tanto dorado y tantos círculos y formas abstractas hasta hoy. Hoy me besaste, vos estabas arriba de un escalón y yo me sostuve de tu cuello. Te sentí cerca y lo entendí todo. Un aroma a primavera húmeda fueron tus labios. Abrí los ojos y tu cara estaba desenfocada, casi geométrica, y en tu contorno, el sol de la tarde iluminaba círculos de oro como luciérnagas radiantes con manchas de colores.

Y por un segundo el mundo se hizo un beso.