Cada fin de año se realiza un balance de lo transitado en el ciclo que se cierra y se forjan nuevas esperanzas para el tiempo que vendrá. Con tristeza o alegría, con esperanza o desilusión, la poesía es una buena compañía en ocasiones de despedidas y comienzos. En los poemas que siguen, cinco poetas de distintas épocas y geografías “emiten sus alaridos por los techos del mundo”, como decía Walt Whitman, y son una buena propuesta de lectura para todos los sentimientos que surgen en estas fechas.
Happy New Year (Julio Cortázar)
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
Caminante (Antonio Machado)
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Nada dos veces (Wislawa Szymborska)
Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.
En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.
No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.
Ayer, mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban,
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.
Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?
Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.
Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura».
Por un nuevo comienzo (John O’Donohue)
En lugares remotos del corazón
que tus pensamientos nunca visitan
este comienzo ha estado gestándose silenciosamente,
esperando hasta que estuvieras listo para emerger.
Por largo tiempo ha observado tu deseo,
sintiendo cómo el vacío crecía en tu interior,
viendo cómo te obligabas a seguir
sin poder dejar atrás todavía
lo que te quedaba chico.
Te observé jugar con la seducción de la seguridad
y las promesas grises que esa misma rutina susurraba.
Escuché las olas del descontento
que subían y bajaban,
preguntándome si siempre vivirías así.
Luego la alegría cuando tu coraje se encendió
y saliste a un nuevo territorio,
tus ojos nuevamente jóvenes con sueños y energía,
un camino de plenitud abriéndose a tus pies.
Aunque tu destino es incierto
puedes confiar en la promesa de esta apertura.
Despliégate en la gracia del comienzo
que es uno con el deseo de tu vida.
Despierta tu espíritu a la aventura.
No te guardes nada,
aprende a encontrar tranquilidad
en el riesgo.
Pronto estáras cómodo en un nuevo ritmo
porque tu alma presiente
el mundo que te espera.
El corazón que ríe (Charles Bukowski)
| Tu vida es tu vida no dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión mantente alerta hay salidas hay una luz en algún lugar puede que no sea mucha luz pero vence a la oscuridad mantente alerta los dioses te ofrecerán oportunidades conócelas tómalas no puedes vencer a la muerte pero puedes vencer a la muerte en la vida, a veces y mientras más a menudo aprendas a hacerlo más luz habrá tu vida es tu vida conócela mientras la tengas tú eres maravilloso los dioses esperan para deleitarse en ti. |
