Apple lleva una década poniendo los puntos sobre sus íes minúsculas de manera infalible. El iPod, con dos botones, era la puerta a un sinfín de temas musicales, podcasts e, incluso, fotografías. El iPhone, con una simple pantalla táctil, se convirtió en el teléfono más popular del planeta. Y el iTunes consiguió lo que parecía imposible: popularizar la descarga legal de música por internet.

Todos los hijos de Steve Jobs tienen algo. ¿Qué tendrá esa manzana del edén tecnológico que causa tanta tentación? iPad, a pesar de ser el recién llegado, ha sido nombrado el hermano mayor de todos ellos. Los médicos ya han puesto fecha para el parto: 3 de abril en Estados Unidos para la versión con wi-fi (para el 3G habrá que esperar). Finales del mismo mes para Europa. Se podía ir pidiendo hora de “visita” desde el 12 de marzo en la web de la compañía, donde en tres días “volaron” 150.000 ejemplares.

Por primera vez, además, el lanzamiento se anuncia con un precio relativamente económico: desde menos de 500 dólares.
UN NUEVO BEBÉ. La raza sigue mejorando: todas las aplicaciones de iPhone sirven para la nueva criatura, que trae, además, doce que son exclusivas y tiene llamando a su puerta a numerosas empresas con ánimo de participar en el alumbramiento. A pesar de nacer con 680 gramos, no necesita incubadora. Pero, sobre todo, el pan que trae debajo del brazo es una interfaz multi-touch de 9,7 pulgadas, con más de 1.000 sensores y con retroiluminación LED –más nítida y con mayor precisión cromática–, que lo convierte en el más versátil de los gadgets, con una autonomía, además, de 10 horas. Desde Apple siempre han tenido claro que sus productos basan su atractivo en algo tan intangible como el sentimiento, en “un componente emocional”, confirman fuentes de Apple España.

“Para nosotros, el diseño es fundamental, porque el usuario convive con ese aparato muchas horas al día”, explican. “No entiendo cómo puede la gente voluntariamente pasar tiempo interactuando con máquinas tan feas”, despotricaba contra la PC un escritor adicto a la marca Apple en declaraciones recogidas por The Independent.

Pero el roce hace el cariño, y tanta convivencia acaba creando un vínculo más fuerte. En consecuencia, el usuario quiere lo mejor para su “pequeño”. Lo mejor, claro, tiene una marca muy concreta para ellos. Y así desvían el impulso comprador a los accesorios, de manera que un iPhone estará “más contento” con sus auriculares marca Apple, su puntero de la misma familia y una funda a la que no le falte el ícono de la manzana. El iPad fomenta, más incluso que el iPhone, la “caricia”, el contacto directo, pues elimina el puntero. Pero necesitará “ropa”, atril y protectores para “su cara bonita”: la pantalla táctil.

Así, del vínculo emocional se pasa casi a la admiración espiritual. “Cuando algo excede tu capacidad de entendimiento, se convierte en algo mágico. Eso es iPad”, es uno de los eslóganes del nuevo producto, junto con otro todavía más mesiánico: “Tocar para creer”.

PRESAS DE LA SECTA. Apple ha sido una de las marcas que más han colaborado para alumbrar una nueva especie humana: el neófilo, esa persona que compra con urgencia todas las novedades tecnológicas, las necesite o no. “Algunas personas pasan mucho tiempo pensando en el pasado, especialmente si creen que su vida anterior fue mejor. Se apegan a la música y a los amigos de aquella época. Otros viven en el presente. Y un tercer grupo vive en el futuro, admirando las cosas nuevas y pensando que sus vidas mejorarán”, explica Philip Kotler, elegido líder en pensamiento de mercadotecnia por la American Marketing Association (AMA) en 1975 y considerado una eminencia en la materia.

Este último grupo es el target de los inventores de gadgets, y genera endorfinas cada vez que adquiere un nuevo lanzamiento en el mercado. “Hay gente que está satisfecha con su gadget, pero sigue pendiente de nuevos lanzamientos, se pregunta si está perdiéndose una mejor calidad en la cámara, una conexión más rápida o un nuevo juego desde su teléfono”, asegura. Apple, consciente de este fenómeno, mantiene a sus adeptos informados con noticias inteligentemente suministradas en su página web. Ellos, cada vez que conectan la computadora, miran su correo, quizá su Facebook, y la página www.apple.com/hotnews.

Poco a poco van creando un iHombre: el iPhone –que vendió 11 millones de ejemplares en tres meses– acaba definiendo a su usuario, que “es creativo y amante de la música y la fotografía”, una suerte de tecnobohemio, frente al perfil más trabajoadicto del usuario de una Blackberry, por ejemplo, según Kotler.

LOS ANTI-IPAD. Pero no todos son elogios para el recién llegado. Además de a sus compradores incondicionales, Apple tendrá que convencer, como si fueran unas elecciones, a los “votantes indecisos”, los que sí son conscientes de la retroalimentación económica de los inventos de Jobs y piensan que i minúscula también tiene letra pequeña. Muchos han visto en el iPad la encarnación tecnológica del refrán que dice que “quien mucho abarca poco aprieta”.

“No es la mejor manera de navegar por la web”, proclamaban desde la revista electrónica Mashable. “Quizá sea una de las mejores maneras de navegar sobre un dispositivo móvil, pero las computadoras portátiles y de mesa e, incluso, las netbooks siguen siendo mejores”, argumentaban. El tamaño ha sido otro de los aspectos más criticados: está por ver que acepte como algo natural llevar con la naturalidad de un teléfono móvil un gadget de dimensiones notablemente superiores.

YouTube recoge las voces “disidentes” antes ya de que nadie lo haya podido probar: un usuario asegura ante su webcam lo define como “aparato horrible. Uno de los peores productos que Apple ha creado”. Otro asegura que “si tenés un iPhone y una computadora portátil, ¿para qué querés un iPad?”. “Además, si querés leer libros en él, no tiene el sistema de tinta electrónica y tus ojos se cansan, por lo que tampoco es el mejor e-book”, matiza. Finalmente, los expertos han señalado que en el iPad carencias destacables: cámara para videoconferencia o la posibilidad de sincronizar varias tareas a la vez, herramientas que podrían contribuir a un éxito de ventas mayor.

Siendo Apple especialista en marketing, sabe que no existe publicidad negativa, por lo que, de momento, las críticas forman parte de la expectación, por lo que la misión está cumplida. Los analistas estiman que Apple podría vender entre uno y cinco millones de unidades del iPad sólo en el primer año, aunque, eso sí, lo que esta vez se ha adelantado es la competencia: Toshiba lanzará Journey Touch, su alternativa al iPad, el 15 de abril.