Cuentan que un renombrado penalista mendocino anda muy preocupado por estos días.

¿El motivo? Al parecer quiso meterse con una pollera equivocada y le salió mal la cosa.

Por eso anda con la guardia alta en dos frentes. El primero, para que no se entere ni su esposa ni sus hijos. El segundo, para no cruzarse con el marido del “levante en grado de tentativa”.

Hay que tener mucho cuidado con esos temas… Y entender la criminalidad de los actos.