Una salteña de nacimiento y vecina de Luján de Cuyo, fue a hacer una denuncia en Mendoza. Hasta ahí, todo normal. Pero cuando llegó el momento de completar sus datos personales, un error en la redacción no pasó desapercibido.

A la hora de declarar su correo electrónico, la mujer dijo: “no me acuerdo”. Los empleados que tomaban la denuncia, en vez de dejar el espacio en blanco o anotar “no recuerda”, decidieron que eso también podía ser una dirección válida y escribieron, sin titubear: norecuerda@gmail.com.

Todo junto, sin puntos ni mayúsculas. Un e-mail que probablemente existe, aunque no sea el de la mujer. O tal vez esté libre, esperando que alguien decida adoptarlo como propio.