En la esquina de Mitre y San Lorenzo, cables cuelgan a una altura inusual, tan baja que cualquier persona puede tocarlos con solo estirar la mano.

La imagen habla por sí sola: cables sueltos, caídos, formando una especie de telaraña sobre la calle. En algunos tramos, descienden hasta quedar a la altura de la cabeza. En otros, incluso más abajo.

Los peatones, ante la duda, se agachan, lo esquivan, lo rodean. Algunos frenan, dudan, miran hacia arriba. Otros cruzan rápido.

Lo cierto es que desde el EPRE le indicaron a El Sol que tras una inspección lograron verificar “que el cable no es del servicio eléctrico sino que es de algún servicio de comunicaciones”. Aseguraron que “el mismo no tiene tensión”.