El ejercicio de la función pública conlleva cierto uso del poder que, si no se está bien centrado, puede generar irresponsabilidades mayúsculas y comprometer a una gestión. Resulta que un funcionario que se desempeña en un municipio importante de la provincia fue puesto en penitencia. Es que una chica lo denunció porque le ofreció un cargo en la comuna. La postulante accedió a ese puesto, pero no era algo gratuito, sino que luego debía pagarlo con un favor sexual. Pero la joven se plantó e, indignada, fue a verlo al intendente y le mostró los mensajes de WhatsApp con la indecorosa propuesta del funcionario. Así, el hombre en cuestión no está en sus mejores momentos y se evalúa cuál será su futuro político y laboral.