Hace un día la Anmat encendió las alarmas: “Advierte preventivamente sobre unidades de tomate triturado marca Marolio que podrían contener microstomum sp”. Traducido: gusanos en las cajas.

El aviso no pasó inadvertido: justo hace unos días, Milei había elogiado a Víctor Fera, dueño de Marolio, por la baja de precios en toda la línea de productos. Los suspicaces lo leyeron como un pase de factura político: la Anmat estaría colonizada por el kirchnerismo y el comunicado fue visto como un tiro por elevación.

Pero la novela duró poco. Menos de 24 horas después, el propio organismo aclaró que no eran gusanos y que estaba todo bien. Al parecer, eran solo semillas, algo normal en la industria y sin riesgo para la salud.

Al final, más que microstomum, lo que parecía haber era macro rosca.