En un mercado automotor que atraviesa una transformación profunda, los precios de los autos 0 km más vendidos de la Argentina registraron aumentos muy por debajo de la inflación durante los primeros seis meses del año. La tendencia, que se verifica a nivel nacional, también se refleja en Mendoza, donde la dinámica del mercado local sigue de cerca lo que ocurre en el resto del país.
Cuánto subieron los autos más vendidos
El análisis de los precios de lista de los diez modelos más patentados en la Argentina —tomando como referencia la versión más económica de cada uno— muestra que, en promedio, los vehículos aumentaron un 2,79% entre enero y el cierre del primer semestre de 2026. La inflación acumulada en Mendoza entre enero y abril —los últimos datos disponibles— fue de 11,9%, lo que convierte en un hecho que los 0 km subieron considerablemente menos que el índice de precios al consumidor en el primer semestre. Los datos de precios corresponden a las listas de la Cámara de Comercio Automotor (CCA).
La Toyota Hilux, el modelo más vendido del país, pasó de $38.763.000 a $40.589.000 en su versión cabina doble 2,4 TDi 4×2 DX, un incremento de $1.826.000 equivalente al 4,7%. Le sigue el Peugeot 208, cuya versión Active 1,6 MT5 fue de $30.580.000 a $31.460.000, con una suba del 2,9%. El Fiat Cronos 1,3 Like GSE, tercer modelo más vendido, subió de $29.945.000 a $31.120.000, un alza del 3,9%.
En el cuarto lugar del ranking nacional figura el Ford Territory, que registró uno de los menores incrementos del listado: su versión SEL 1,8 T AT7 pasó de $47.840.500 a $48.110.200, apenas $269.700 más, lo que representa una suba de tan solo el 0,56%. La Ford Ranger, quinta en ventas, aumentó un 2,2%, de $49.859.800 a $50.962.700.
El caso de la Amarok: el único que bajó
El dato más llamativo del relevamiento lo ofrece la Volkswagen Amarok, séptima en el ranking de ventas. Su versión cabina doble 2,0 TDi 180CV 4×2 Trend G2 registró una baja efectiva: pasó de $53.337.500 a $51.929.800, una reducción de $1.407.700 equivalente al 2,6%. Es el único modelo entre los diez más vendidos que cerró el semestre con un precio más bajo que al inicio del año.

La Volkswagen Tera, sexta en ventas, fue en cambio el modelo con el mayor aumento del grupo: su versión Trend 1,6 MSI pasó de $33.978.900 a $36.755.300, una suba de $2.776.400, equivalente al 8,17%. Aun así, se trata de un incremento inferior a la inflación registrada.
Los dos modelos de Chevrolet del ranking —Tracker y Onix— mostraron comportamientos casi idénticos. El Tracker 1,2 T 6AT subió un 3,5%, de $37.823.900 a $39.159.900, mientras que el Onix 1,0 T LT aumentó también un 3,5%, de $30.430.900 a $31.505.900. El Peugeot 2008, décimo en ventas, cerró el semestre en $45.420.000 contra los $43.410.000 del inicio de año, una suba del 4,6%.
Por qué los precios se contuvieron
El comportamiento moderado de los precios en el primer semestre responde a varios factores. El mercado automotor argentino viene experimentando desde fines de 2023 una apertura sostenida a la competencia de vehículos importados, lo que generó presión sobre los precios incluso en los segmentos de producción nacional.
La eliminación de las SIRA —el sistema de permisos de importación que rigió entre 2020 y 2023— fue la primera medida estructural en ese sentido. Con su desaparición, desapareció también la restricción encubierta que limitaba el ingreso de vehículos del exterior y que había contribuido a sostener artificialmente los precios de los modelos nacionales sin competencia real.
A eso se sumó, durante 2025, la eliminación del impuesto PAIS sobre las importaciones y el acortamiento de los plazos de pago al exterior, que redujeron el costo operativo para las empresas que traen vehículos desde afuera del bloque del Mercosur. Mayor oferta importada significó más opciones para el comprador y mayor presión competitiva sobre los fabricantes locales.
En ese contexto, la demanda también operó como factor moderador: el mercado registró una caída de ventas en los primeros meses del año, lo que llevó a varias marcas a congelar sus listas de precios para no perder posicionamiento frente a la competencia.
Las medidas que cambiaron el mercado para los autos importados y de alta gama
Si bien los diez modelos más vendidos son, en su mayoría, de producción nacional o regional y no fueron alcanzados directamente por las medidas de mayor impacto impositivo, el conjunto de reformas aplicadas por el Gobierno transformó la estructura del mercado para los vehículos importados y de mayor valor.
La más significativa fue la eliminación total del impuesto interno, también conocido como “impuesto al lujo“, completada con la aprobación de la Ley de Modernización Laboral a fines de febrero de 2026. El esquema, vigente desde 2008, tenía dos escalas: la primera, con una alícuota efectiva del 25%, había sido suspendida por decreto en febrero de 2025. La segunda, que gravaba a los vehículos más caros con un 18%, fue eliminada definitivamente por el Congreso. El impacto fue inmediato: decenas de modelos actualizaron sus precios a la baja antes incluso de la entrada en vigor formal de la medida, con rebajas que en algunos casos superaron el 25%.
La segunda medida de relevancia fue el cupo de 50.000 vehículos eléctricos e híbridos con arancel cero, establecido por la Resolución 377/2025 de la Secretaría de Industria y Comercio. El programa, con vigencia mínima de cinco años y renovación anual de cupo, habilitó el ingreso de ese tipo de vehículos sin pagar el arancel extrazona del 35%, lo que amplió la oferta disponible en el mercado local y generó una presión descendente sobre los precios en esos segmentos.
La tercera fue el cupo de 10.000 vehículos fabricados en Estados Unidos con arancel cero, acordado en el marco del entendimiento comercial entre Argentina y ese país, anunciado en febrero de 2026. El acuerdo, que aún requiere aprobación del Congreso, permite el ingreso de automóviles, SUV y pick-ups de gran porte producidos en territorio estadounidense sin pagar el 35% de arancel extrazona. La medida generó efectos anticipados en el mercado: algunas marcas con modelos producidos en Estados Unidos ajustaron sus precios a la baja incluso antes de la entrada en vigencia formal del acuerdo.
