Con la solemnidad que marca el reglamento interno, la Legislatura de Mendoza abrió su primera sesión del mes con las estrofas del Himno Nacional Argentino. Esta vez, una banda oriunda de Rivadavia fue la encargada de ponerle música en vivo al arranque, generando un contraste evidente con el ruido que se filtraba desde la calle.

Porque mientras en el recinto la música sonaba afinada, en las afueras las protestas sindicales marcaban otro compás. Bombos, redoblantes y cánticos contra la reforma del Estatuto General del Empleado Público hacían vibrar la esquina de Peatonal Sarmiento y Patricias Mendocinas, recordando a cada legislador que el clima social está lejos de ser sereno.

El debate parlamentario comenzó pasadas las 12.30, pero antes de eso, los músicos invitados extendieron su repertorio a pedido de los propios diputados. Tres canciones adicionales sirvieron como prólogo inesperado a una jornada cargada de tensiones, en la que los discursos cruzados y las chicanas políticas dominarían la escena.

Así, entre melodías patrias y discusiones ásperas, la Legislatura transitó otra sesión que refleja los claroscuros de la política vernácula: un mitin que suena desafinado frente a las urgencias cotidianas de una sociedad que sigue esperando respuestas más allá de los gestos protocolares.