El Parque Deportivo de Montaña es uno de los más recientes atractivos hacia el oeste de la ciudad, con ciclistas y corredores que a diario aprovechan sus circuitos. Si bien  muchos llevan su propia botella de agua, hay un único surtidor disponible y, para colmo, tiene un problema que impide saciar la sed después de tanto ejercicio. Ubicado frente a la puerta del teatro griego Frank Romero Day, los que han tomado agua terminaron con problemas de gastroenteritis. Colitis, en palabras más simples. Así,  tuvieron que poner un cartel que advierte que no es potable.