Una pareja mendocina decidió el sábado ir a cenar a Chacras de Coria. Se sentó alrededor de las 21.30, pidió y comió.
Hasta ahí, todo bien. Tiempo después, la moza se acercó a los comensales y les preguntó si iban a pedir postre, porque la cocina estaba por cerrar. El hecho los dejó perplejos.
El hombre se fijó la hora en su teléfono y se percató de que faltaba poco para las 23… Un sábado.
No fue el único sorprendido. Al parecer, otros clientes decidieron cruzar la calle para pedir un helado, dado que en el local ya no había chance.
