A las 8 de la mañana, el tránsito es un caos en el Gran Mendoza, principalmente, en la Ciudad de Mendoza donde ingresa una gran cantidad de autos. Un problema en particular son los papis en los colegios que estacionan en doble fila.

Pero a esta última situación hay que sumarle un agravante. Hay personas que no se ubican en tiempo y en espacio, que es una manera gentil para no llamarlos de otra manera. La anécdota del día ocurrió por Sobremonte, a la altura del Magisterio y la UTN.

Un hombre se detuvo en doble fila. Sus niños descendieron del vehículo. Pero se tomó su tiempo para salir de una calle que ya era un embudo. Acto seguido, se puso a conversar con una mamá. Estuvieron varios minutos y no se percataron de los bocinazos, los insultos y el desmadre que era el tránsito. Abastraídos.