Se apagó la luz y los semáforos de la Ciudad de Mendoza sin energía complicaron el tránsito.
Por ende, los agentes de la municipalidad tuvieron que salir a poner orden en el desmadre de autos que querían pasar a como de lugar.
En la esquina de San Martín y Alem, dos empleadas de la comuna trataban de organizar el flujo vehicular. Pero una de ellas se enojó con un conductor porque éste avanzó un poco más cuando no se lo habían permitido.
“A dónde va, señor”, se le escuchó decir. El hombre le responde, pero de modo tajante la uniformada lo ubica: “Tiene que esperar”.
