Foto: Magnific.

Los hoteles suelen destacarse por ofrecer habitaciones donde el confort y el diseño conviven en equilibrio. Aunque parezca difícil de replicar en casa, existen algunos recursos que permiten recrear esa estética ordenada, cálida y sofisticada sin realizar grandes reformas ni invertir grandes sumas de dinero.

Apostar por una paleta de colores neutros

Los tonos blancos, beige, grises y tierra ayudan a generar una atmósfera relajante y atemporal. Además, facilitan la combinación con distintos materiales y estilos decorativos.

Invertir en ropa de cama de calidad

Sábanas de algodón, almohadones decorativos, un acolchado mullido y una manta al pie de la cama aportan volumen y una sensación de mayor confort.

Cuidar la iluminación

Los hoteles suelen combinar iluminación general con lámparas de mesa o apliques a ambos lados de la cama. Esta estrategia permite crear distintos climas según el momento del día.

Mantener el orden visual

Evitar el exceso de objetos a la vista ayuda a transmitir amplitud y serenidad. Incorporar soluciones de guardado permite conservar el ambiente despejado.

Incorporar pequeños detalles

Un cuadro, una bandeja decorativa, una planta o una fragancia ambiental pueden completar la ambientación sin sobrecargar el espacio.

El efecto “hotel” no depende únicamente del mobiliario, sino de la combinación entre iluminación, textiles, colores y organización. Con pequeñas intervenciones es posible convertir el dormitorio en un espacio pensado para el descanso y el bienestar.