El sábado 11 de abril del año pasado, minutos después de las 5, se produjo un tiroteo infernal entre barras de Independiente Rivadavia y policías de la Unidad de Búsqueda de Prófugos en el barrio Bicentenario de Godoy Cruz, ubicado hacia el norte de La Estanzuela.

Un grupo de sujetos que festejaba en una casa que uno de los jefes de la parcialidad más violenta la hinchada, Omar Hernando “Bebe” Rojas, había salido de la cárcel cinco días antes, comenzó a disparar contra el personal de Investigaciones que realizaba diversos rastrillajes en la zona.

A casi un año del hecho, los efectivos de Búsqueda de Prófugos capturaron al principal sospechoso de iniciar la balacera, Denis Brian González, apodado el Pokemón y cuñado del Bebe Rojas. Este sujeto de 24 años, que se cree resultó herido durante el intercambio de disparos, fue uno de los pocos que escapó tras el hecho.

Este miércoles por la mañana, después de trabajar el dato de que había regresado al barrio Bicentenario, los policías irrumpieron en la propiedad con orden de allanamiento y lo arrestaron. Lo único que hizo el sospechoso “fue pedir perdón por lo ocurrido, casi se pone a llorar”, relató un policía consultado por El Sol.

Tras el arresto en la casa 16 de la manzana A, el Pokemón González quedó a disposición del fiscal de Instrucción Lauro Monticone, quien lo iba a acusar por resistencia a la autoridad agravada y abuso de armas.

El día del hecho, se levantaron 35 vainas servidas, lo que demostró que el ataque hacia los policías fue sin importar las consecuencias.

Se escuchó hasta la calle San Martín

Se supo que los policías y los penitenciarios que integran la unidad – cuatro efectivos- circulaban en un Chevrolet Corsa gris por la zona, cuando se toparon con el festejo del que participaban amigos y familiares del “Bebe” Rojas en una casa de la manzana B. Entre ellos se encontraban el Pokemón, los “Mugrientos” Cardozo y hasta dos menores. La mayoría tenía armas de fuego.

Al advertir la presencia de los policías, se cree que el “Pokemón” sacó su pistola y comenzó a disparar hasta vaciar el cargador. Los miembros de la fuerza no tuvieron otra alternativa que desenfundar sus armas reglamentarias y comenzaron a repeler el ataque.

El intercambio de tiros duró algunos minutos, mientras el “Bebe” Rojas gritaba para sus conocidos bajaran las armas.

Cuatro impactos de bala se detectaron en el Corsa de los policías. Durante el tiroteo, uno de los malvivientes mató a un perro dálmata que pasaba por la zona.

Tras el hecho, Rojas, los “Mugrientos” y los menores terminaron detenidos. En esa captura, todos acusaron al Pokemón de ser el autor de los disparos. En un rastrillaje que hicieron en el lugar, se encontraron dos pistolas, una calibre 9 milímetros y otra tipo Luger. 

El tiroteo fue tan prolongado, que hasta uniformados que se encontraban en un boliche de calle San Martín de Godoy Cruz acudieron a la escena para apoyar a sus colegas.