Ejercitarse gratuitamente y al aire libre son dos de las ventajas que ofrecen las pistas de salud que se encuentran en diferentes áreas recreativas de la provincia. Ante la demanda creciente de los aparatos para hacer ejercicio, los especialistas aseguran que falta información sobre su correcto uso para evitar lesiones y conseguir los mejores resultados a nivel físico.

Desde el área de deporte y servicios públicos de los municipios coinciden en que cuando se crea o refacciona una plaza, desde hace unos años, se destina un sector al deporte, como en una época se hizo con los juegos infantiles. Ante la solicitud de los vecinos, la mayoría de las veces, no hay una planificación y se van instalando en los barrios cumpliendo con una exigencia que va en aumento.

Estos equipos son construidos a partir de un mismo prototipo y fueron diseñados para la práctica de ejercicio físico de adultos, a partir de los 40, y especialmente recomendable para mayores de 60 años porque les permite mejorar la movilidad, aumentar la flexibilidad y tonificar la musculación.

Maipú, Godoy Cruz y Capital son algunos de los departamentos pioneros y que llevan adelante estas propuestas para “incentivar a que los ciudadanos a movilizar su cuerpo”. Pero lo cierto, es que muchas veces se observan personas que utilizan las máquinas en forma incorrecta o se desaniman por miedo a lastimarse.

Yolanda Biondo y María Ester son dos amigas de 70 años que desde que se instaló la estación de salud en la calle Perú salen a ejercitarse dos veces por semana. “Hacemos unos 15 minutos de bicicleta luego de caminar”, comentaron.

Por su parte, Juan Carlos Miranda (72) explicó que por recomendación médica comenzó a hacer ejercicio. “Vengo todos los días, a mis médicos les cuento qué equipos utilizo y ellos me dicen para qué sirven. Lo ideal sería ir al gimnasio pero esto es gratis”.

Estos aparatos son tendencia entre las personas de la tercera edad.

Recomendaciones y rutina

Noelia Piazza, kinesióloga especializada en deportes, indicó que a pesar de que cada una de estos aparatos posee un cartel con instrucciones básicas, muchas veces son arrancados o la gente no los lee y equivoca el uso.

“Sí tienen utilidad, pero no vas a lograr una gran tonificación en el cuerpo porque no tienen resistencia, esto permite que no te lastimes. La gente lo usa más como recreación. Pasan de una máquina a otra sin seguir una rutina. Falta un poco más de educación”, señaló.

Como no tienen resistencia, si el trabajo se hace correctamente, a partir de los 15 minutos se comienza a quemar calorías. Si el objetivo de bajar de peso, la rutina debe extenderse entre 30 a 40 minutos. En tanto las personas que deben hacer ejercicio de bajo impacto tiene que hacer bicicletas unos 10 minutos y controlar las pulsaciones que no superen las 120 por minutos. Después de la entrada de calor puede pasar a las otras máquinas.

En este sentido, expresó que quienes tienen algún tipo de padecimiento deben tener precaución. “Sobre todo, con las máquinas que trabajan espaldas y hombros. El hombro es una articulación que después de los 50 años tiene una cierta predisposición a desarrollar tendinitis. Lo mismo sucede con los elípticos que funcionan como caminadora donde la gente erradamente se balancea con los dos pies hacia adelante”, dijo.

La especialista recomendó que las personas que quieran iniciar una actividad física realicen antes un chequeo médico. “También sería bueno que los municipios pongan a disposición en forma eventual o un un profesor de educación física para salvar dudas”.

La idea de los gimnasios urbanos, como los conocemos ahora, nació en China en los años 90 y se ha dispersado por todo el mundo. Y la problemática sobre el cómo utilizarlos también se repite, tanto así que un municipio de España creó una guía de uso.

Quiénes lo fabrican

Actualmente dos empresas: una mendocina y otra rosarina, son las que han ganado la mayoría de las licitaciones para la fabricación de los gimnasios. Los valores van desde los $8.000 a los $25.000 de acuerdo a las prestaciones, si son para una o dos personas o las áreas del cuerpo que trabaja. Además de ser resistentes al vandalismo.

Ideales para el trabajo cardiovascular.

“Seguimos un prototipo y otros modelos que son copiados del extranjero. Tenemos un catálogo de más de 20 aparatos”, comentó Alberto Giúdice de la empresa homónima, quien comentó que no hay ningún tipo de homologación que certifique estos equipos.

La empresa comenzó fabricando juegos infantiles hace 40 años y desde hace 7 se dedica también a la fabricación de ejercitadores. Lo hicieron por la demanda creciente en el sector. “Nuestros clientes son municipios, asociaciones, barrios privados y también particulares que quieren colocarlos en sus casas”, refirió.