La tensión entre el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEMGM) y la Municipalidad de Guaymallén sumó este jueves un nuevo capítulo de conflicto en la vía pública en el marco de la protesta salarial que protagonizan desde la semana pasada. Hubo basura desplegada en arterias importantes del departamento y un fuerte operativo en el edificio comunal.

Durante el mediodía, un grupo importante de trabajadores municipales y de las cuadrillas de servicios públicos se congregó en la explanada de la Municipalidad de Guaymallén para manifestarse por una recomposición salarial y demandando ser atendidos por la comuna. No salió ningún funcionario del gabinete.

La Policía de Mendoza desplegó un operativo policial con numerosa concurrencia de efectivos, quienes organizaron un cordón con vallas para evitar que los manifestantes trasciendan la línea de la vereda y no complique la circulación de vehículos por la Avenida Libertad. Otro cordón impidió que los manifestantes accedan al ingreso de la Municipalidad.

En medio de esta concentración con consignas sindicales de los referentes de los gremios que nuclean trabajadores, la Subsecretaría de Trabajo y Empleo dictó la conciliación obligatoria y convocó al Ejecutivo departamental y al sindicato a una audiencia para resolver el conflicto. Notificado el gremio de esta medida, se produjo la desconcentración.

Basura en las calles y una protesta que fue creciendo en tensión

Los agentes municipales comenzaron un paro este miércoles con concentraciones tanto en la explanada del edificio municipal como en las sedes de las licencias de conducir y de la Dirección de Servicios Públicos.

El foco más combativo de la manifestación se concentró justamente en las puertas de esta última sede, ubicada sobre Bandera de los Andes, lugar donde operan las cuadrillas de recolección y se guardan los camiones comunales. Allí, los manifestantes continuaron arrojando basura sobre las unidades operativas e incendiando residuos. Estas acciones se sumaron a una tensa noche del miércoles cuando se mantuvieron fogatas de cubiertas.

La medida más impactante de la jornada de protestas implicó que las cuadrillas arrojaran residuos a lo largo de la avenida Bandera de los Andes, generando montículos de basura cada unos 200 metros y dejando varios contenedores y cestos dados vuelta sobre la calzada.

“La gente que se enoja con nosotros porque no levantamos la mugre ni abrimos el cementerio, donde funciona ahora una guardia, para que lleven a sus familiares. Pero no se dan cuenta que estamos por debajo de la línea de la pobreza“, se justificó el titular del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales, Fredy Funes.

Conciliación obligatoria

La escalada de las protestas ocurre en simultáneo con la decisión de la Subsecretaría de Trabajo y Empleo, que dictó este jueves la conciliación obligatoria para frenar las medidas de fuerza. La resolución ordena el cese de los reclamos e insta a las partes a una audiencia formal fijada para el próximo miércoles a las 9.

El conflicto se desató la semana pasada tras el fracaso de las paritarias y la decisión del Ejecutivo municipal de recortar el adicional por “Compensación y Estímulo”, un bono que representaba alrededor de $325.000 para cada trabajador. Aunque la comuna dio marcha atrás y mantuvo el haber para unos 500 empleados que perciben salarios inferiores a $1.200.000, ratificó la quita para los restantes 3.000 agentes.

Por su parte, Calvente justificó el recorte argumentando una caída sostenida de la recaudación provincial, nacional y municipal de entre el 20% y el 30%, agravada por el incendio registrado en el centro de cómputos de la comuna que paralizó el cobro de tasas durante cuatro meses. Mientras el gremio exige la restitución del bono y la reapertura de negociaciones, la comuna insiste en que el equilibrio fiscal es “innegociable”.