Agustín Módica volvió a ser la llave del gol para Gimnasia y Esgrima. El atacante blanquinegro sacó un zapatazo al ángulo que destrabó el duro cruce ante Newell’s Old Boys en el Víctor Legrotaglie y le dio al Mensana tres puntos de oro para afirmarse en zona de clasificación de la Zona A del Torneo Clausura.

Para el joven artillero no fue un festejo más. Más allá de consolidarse como el máximo goleador del campeonato con 9 gritos, el choque tuvo un condimento especial por sus raíces futbolísticas: formado en la cantera de Rosario Central, Módica vivió la victoria frente a la Lepra con un plus emocional.

Un festejo con sabor a clásico y desahogo en casa

“Le dedico el gol a mi familia que vino. Todos son muy Canallas y deben estar contentos”, reconoció el delantero tras el partido, sonriente por la doble satisfacción que significó su bombazo para el entorno familiar.

Respecto al desarrollo del encuentro y la necesidad que tenía el equipo de cortar la racha de cuatro presentaciones sin victorias en el torneo, Módica remarcó el compromiso del plantel para quedarse con la alegría en el Parque: “Nos venía costando volver a ganar. Ya llevábamos cuatro partidos sin hacerlo. Sentíamos el compromiso de salir a ganar como sea, dejar los tres puntos en casa y seguir peleando la clasificación”.

Poner la mira en la clasificación tras cumplir el primer objetivo

El grito ante el conjunto rosarino le permitió al Mensana alcanzar las 20 unidades y acomodarse en la sexta colocación del grupo, aunque el goleador prefirió mantener los pies sobre la tierra de cara a la recta final de la fase regular. “Falta todavía. No hay que confiarse. Es importante haber ganado por el envión anímico”, advirtió.

Asimismo, Módica valoró el recorrido que viene realizando la institución en la máxima categoría del fútbol argentino, recordando la meta inicial trazada a comienzos de la temporada: “El objetivo principal era salvarnos del descenso y lo logramos 7 fechas antes”.

Por último, para tranquilidad del cuerpo técnico de cara a la visita del próximo sábado frente a Vélez Sarsfield en Liniers, el atacante llevó calma sobre las molestias físicas que lo obligaron a pedir el cambio en los minutos finales: “Solamente tuve un calambre”, aclaró sin rodeos.

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