Darío Giordano, expareja de Romina Yan y padre de sus tres hijos, publicó un comunicado luego de que Valentín y Franco relataran situaciones de violencia física y psicológica que, según sus testimonios, sufrieron durante su infancia.

En el texto, Giordano rechazó las acusaciones en su contra, defendió su rol como padre y sostuvo que las denuncias fueron objeto de una causa judicial en la que, afirmó, fue sobreseído en 2018.

“Rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia”, expresó.

El comunicado llegó después de que Valentín contara públicamente que había vivido situaciones de maltrato durante su infancia y destacara el rol de su abuelo, Gustavo Yankelevich, quien consiguió la tenencia de él y de su hermano Franco tras un proceso judicial.

El pedido de perdón a sus hijos

En su mensaje, Giordano aseguró que no responderá públicamente a su hijo Valentín ni cuestionará sus sentimientos a través de los medios de comunicación.

“No voy a discutir públicamente con mi hijo Valentín. No voy a responderle a través de los medios de comunicación. No voy a cuestionar sus sentimientos ni a exponer episodios de nuestra intimidad familiar para intentar demostrar que tengo razón”, escribió.

Sin embargo, reconoció que pudo haber fallado en su rol como padre durante el período posterior a la muerte de Romina Yan, en 2010.

“Aunque es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso y puedo entender su angustia”, manifestó.

También sostuvo que sus hijos tienen derecho a construir su propia mirada sobre la historia familiar, aunque remarcó que él también tiene recuerdos y experiencias que decidió mantener en privado.

La defensa de su rol como padre

Giordano recordó que quedó viudo a los 36 años y afirmó que, después de la muerte de Romina, se concentró en criar a sus tres hijos. En el comunicado, describió ese período como una etapa atravesada por el dolor y por conflictos que, según su versión, lo llevaron a tener que defender su lugar como padre.

Además, cuestionó que la historia familiar se haya convertido en una discusión pública y sostuvo que la exposición mediática no determina quién tiene razón.

“Una cosa es reconocer mis errores como padre y otra muy distinta es aceptar que se construya sobre mí una imagen que no reconozco”, afirmó.

En otro tramo del texto, mencionó a Azul, su hija menor con Romina, y señaló que actualmente estudia en el exterior y regresa a la casa familiar cuando visita el país. También hizo referencia a Dante, otro de sus hijos.

Por último, Giordano aseguró que su intención no es iniciar una disputa pública y manifestó su deseo de que las diferencias puedan resolverse en privado.

“No escribo estas palabras para pedir compasión ni para convencer a nadie de que fui un padre perfecto. Las escribo porque tengo derecho a defender mi nombre, mi historia y mi lugar como padre”, concluyó.

Y cerró con una declaración dirigida a sus hijos: “Los amo profundamente. Los amé desde el primer día y los voy a amar siempre”.

El comunicado completo