Las principales petroleras de Argentina, con excepción de YPF, aplicaron esta semana nuevos aumentos en los precios de los combustibles, con incrementos que oscilan entre el 2,5% y el 5%. Las subas ya comenzaron a reflejarse en los surtidores de Shell, Axion y Puma, mientras que la compañía de mayoría estatal mantiene sin cambios sus valores a la espera de la evolución del mercado.

Los ajustes responden principalmente al encarecimiento internacional del petróleo, impulsado por la guerra en Medio Oriente. El barril de Brent, referencia para el crudo que se produce y exporta desde Vaca Muerta, superó los 107 dólares, lo que incrementó la presión sobre los precios internos.

El nuevo escenario también representa un desafío para el Gobierno de Javier Milei, que busca consolidar la desaceleración de la inflación. Un incremento generalizado de los combustibles podría trasladarse a los costos del transporte, la logística y distintos bienes y servicios.

Qué pasará con los precios de YPF

La principal incógnita del mercado es qué decisión tomará YPF, que concentra el 55,6% de las ventas de naftas y el 58% de las de gasoil en Argentina. La compañía todavía no anunció nuevos aumentos y mantiene una diferencia de precios que suele rondar el 5% respecto de sus competidores.

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó que la petrolera continuará evaluando el comportamiento del precio internacional del crudo, los márgenes de rentabilidad y la demanda interna antes de modificar los valores en sus estaciones de servicio.

“Vamos a ir viendo cómo va el precio del petróleo y los márgenes. De cualquier manera, YPF va a tener que ir moviendo dependiendo de la demanda“, sostuvo Marín en declaraciones a Radio Mitre.

El ejecutivo confirmó que la empresa continuará utilizando el denominado buffer, un mecanismo que permite amortiguar el impacto de las variaciones internacionales del petróleo sobre los precios locales. Bajo este esquema, la compañía evita trasladar inmediatamente la totalidad de los incrementos a los surtidores y busca recuperar posteriormente la diferencia cuando el mercado se estabilice.

Marín aclaró que las demás petroleras también participan de este mecanismo y que los aumentos anunciados no implican necesariamente su abandono.

“Estamos todos en este proyecto porque creemos que la demanda no puede absorber en Argentina un aumento repentino de lo que debería hacer. Estamos en un semibuffer“, afirmó.